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AMANECE EN MERCURIO

AMANECE EN MERCURIO

Publicaciones de la categoría: INSPIRACIÓN

FORMACIÓN EN VALORES

08 lunes Jun 2015

Posted by Time Advocate in INSPIRACIÓN

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cristales, menor de edad, patrulla, policía

¡BAM!

A pesar de estar dentro de la Comisaría de Policía, no por ello el impacto pasó desapercibido.

Todo lo contrario.

De hecho, todos los presentes dejaron lo que estaban haciendo y se fueron a la puerta; tal fue el golpe y tal el estrépito que formaron los cristales cayendo al suelo.

Pensaron en un accidente de circulación:

–Vaya, qué casualidad; en la misma puerta de Comisaría. Hoy no tenemos que sacar el furgón de “Atestados”.

Cuál no sería su sorpresa al comprobar que el vehículo que tenía los cristales rotos era el propio coche patrulla de la Policía.

En décimas de segundo comprobaron que, aparte de ese, no había más vehículos implicados.

-¿Una fuga? ¿Delante de nuestras narices?

Junto al vehículo policial, un adolescente los miraba desafiante.

Todavía tenía en su mano la herramienta con la que había roto los cristales. Con la otra, los señalaba y les decía:

–No busquéis, que he sido yo.

– ¿Cómo? ¿Tú? ¿Por qué? Anda chaval, tira eso al suelo y déjate de tonterías. Te va a caer una buena…

– ¿A mí? Me vais a tocar los cojones -les interrumpió-. Soy menor de edad, ¿comprendes? Me vais a tocar los huevos. Y, de paso, ya podéis ir llamando a mi padre, que no me podéis detener sin avisarle. Que yo conozco mis derechos. Que venga, que venga…

– A ver, ¿a cuento de qué viene esto?

 – Yo contra vosotros no tengo ná. Pero contra el cabrón de mi padre sí. Que venga y lo pague. Hasta el último céntimo. Me ha castigado y no me deja salir esta noche. Que se joda: si yo no tengo fiesta, él tampoco.

Ya podéis decirle que venga con los billetes; que lo pague, que lo pague…

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NECESIDADES PRIMARIAS

07 jueves May 2015

Posted by Time Advocate in INSPIRACIÓN, Sin categoría

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basura, MASLOW, movil, necesidades

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Era una noche de invierno. Negra, como la boca de un lobo. Y hacía mucha rasca.

Apetecía poco salir a la calle, pero a la fuerza ahorcan: “si seguía acumulando bolsas y bolsas en el lavadero -me dije- al final tendría que cambiar mi nombre de pila por el de Diógenes”.

Así que me puse una sudadera y bajé a tirar la basura.

En esas estaba cuando, al llegar al contenedor de papel, empecé a oír una voz que salía del mismo.

La voz “sonaba” en otro idioma, absolutamente ininteligible para mí.

Era un tipo que estaba hablando por el móvil al mismo tiempo que escarbaba y rebuscaba entre todo aquello que desechamos a diario.

Al sentir mi presencia, sacó la cabeza; nos miramos un instante a la cara, le dije “buenas noches”, me saludó con la cabeza y siguió a lo suyo mientras continuaba con su cháchara telefónica, que no interrumpió ni un segundo.

No usaba el móvil para pedir auxilio, precisamente. Cualquiera diría -por el tono- que estaba discutiendo la cotización en el mercado secundario o por el retraso en un pedido…

Superada la sorpresa inicial, recordé el motivo de mi paseo nocturno. Me apresuré a depositar mi mercancía “de forma ordenada, eficiente y conforme al reglamento” y me marché a casa, pensativo.

Hay quien aprovecharía la imagen para tirar por tierra lo del “España va bien” y esas cosas. No les faltará razón pero, en este caso, tendrían que intentar hacer la foto sin que se viera el teléfono en la mano del supuesto indigente.

Por mi parte pensé que la cuestión de la “primera necesidad” se ha convertido en algo bastante relativo: no entendía cómo una persona que tiene dinero para pagarse la adquisición de un terminal telefónico, la electricidad para recargarlo y, sobre todo, un consumo, tiene que escarbar en la basura para sobrevivir.

Claro que sólo hay que mirar alrededor para comprobar que el móvil se ha convertido en una prolongación de nuestro ser; un artículo de primera «necesidad», en definitiva.

Tanto, que en la última Encuesta sobre Equipamiento y Uso de Tecnologías de Información y Comunicación en los Hogares (año 2014), el INE informa que el 96,4% de los hogares dispone de teléfono móvil, sólo por debajo de la TV en el ranking (99,2%).

Y no sé por qué me extraño. En España, durante el año 2006, el número de terminales móviles (44,3 millones) ya había superado el número de habitantes (44,1 millones).

El concepto de «primera necesidad», redefinido: antes de salir a buscarte la vida, aunque sea escarbando en la basura, tienes que asegurarte bien de que tienes la batería cargada. Y no me refiero a salir desayunado, precisamente.

 

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NO HAY BUENA IMPROVISACIÓN SIN UNA GRAN PREPARACIÓN

27 viernes Mar 2015

Posted by Time Advocate in INSPIRACIÓN, MOTIVACIÓN

≈ 5 comentarios

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BEATLES, guión, improvisación, platos chinos, radio

Los buenos comunicadores, como las leyendas del rock, siempre te recomiendan tener material para varias presentaciones.

Por supuesto, añaden, no se trata de “embutir” todo el contenido en una sesión –craso error-, sino de comparecer ante al auditorio bien sobrado, por aquello del “poyaque” y el “porsiaca”.

Eso me recuerda una anécdota de juventud, sucedida allá por mi último año de secundaria.

Gracias a la mediación de un profesor nos cedieron una hora en la radio, para hacer un programa sobre lo que quisiéramos.

Por aquel entonces me presentaba voluntario a todo lo que no fuera clavar codos, así que no desaproveché la ocasión.

El primero de los programas fue un pequeño desastre: organizamos un “coloquio” sobre la reforma de la enseñanza (sí, como ahora, es un tema eterno…), sin guión, ni orden ni concierto; el resultado fue una cháchara de pollos descabezados que, al menos, nos sirvió para asimilar la primera lección de todo aprendizaje: cómo-no-se-tienen-que-hacer-las-cosas.

Allí conocimos a un chaval, universitario él, que tenía su hora y la dedicaba a pinchar música italiana.

Con su ejemplo, los consejos de los profesionales y mucha ilusión, cambiamos el paso y para la semana siguiente preparamos un guión; íbamos a pinchar música, la que nos gustaba, con unas entradillas para cada tema.

El día al que se refiere esta anécdota nos dio por los “Beatles” y allá que fuimos con todo preparado: los vinilos, ordenados en sus fundas, los guiones con su pautas… Ni qué decir tiene que los “compis” estaban atentos a lo que esa noche se iba a pinchar.

Llegó el momento y sucedió que el chaval universitario, por lo que fuera, no compareció a su hora; así que el técnico nos dijo que ocupáramos su lugar. Eso suponía entrar una hora antes de lo previsto.

Para mis adentros imaginaba que no nos iba a escuchar nadie (“todo el mundo” sabía que empezábamos después, de manera que estarían en otras cosas), pero un “profesional” es un profesional y no nos podíamos negar.

El caso es que, terminando nuestro programa, el técnico nos dijo que el universitario no iba a venir, así que podíamos ocupar su espacio.

-¿Con qué? –le replicamos.

–Improvisad…

Como lo de los coloquios no era lo nuestro, antes de que terminara la última canción de nuestro programa decidimos ir preparando el texto de la siguiente. Llevábamos casi toda la discografía de los “Beatles”, así que había para elegir. Además, me había leído y releído su biografía, me sabía muchas letras de memoria y hasta me atrevía a arrancarme con la guitarra, si hubiera hecho falta.

Afortunadamente -para todos- no hizo falta. Tan solo había que pinchar discos.

A lo mejor ahora parece una tontería pero, en ese momento, pinchar de forma improvisada, sin ton ni son y en la radio, nos pareció subir una montaña: no podíamos volver a ponernos en evidencia; además, éramos conscientes de que un segundo de silencio en la radio dura una eternidad, así que tocaba actuar más que pensar.

Nos pusimos manos a la obra: en el tiempo que duraba una canción decidíamos -de forma “asamblearia”- la siguiente y escribíamos un texto de entradilla, texto que leía uno de nosotros. Pichábamos y nos poníamos con la siguiente.

Mini-debate, redacción de entradilla, pinchar… Así, hasta completar la segunda hora.

Ese día tuve la sensación de jugar a los platos chinos, sensación que he vuelto a recuperar gracias a mi trabajo actual.

El caso es que, a la mañana siguiente, estaba el primero para entrar a clase (nunca había madrugado tanto para ir al Instituto) y esperé ansioso las críticas de los compañeros que, por supuesto, no sabían lo que había pasado y solo escucharon la parte improvisada.

Han transcurrido más de 25 años y todavía recuerdo cómo se nos dijo que “el programa había estado bien, las canciones muy bien elegidas y que, por poner una pega, lo único que se notaba era cierta rigidez a la hora de seguir el guión (sic), como que estaba todo muy… preparado”.

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ERRARE HUMANUN EST (¿QUIÉN DOBLA TU PARACAÍDAS?)

06 viernes Mar 2015

Posted by Time Advocate in CALIDAD, INSPIRACIÓN, ORGANIZACIÓN

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Charles PLUMB, CORRESPONSABILIDAD, paracaidas, SUPERVISIÓN CRUZADA

En toda organización que trabaja con personas es inevitable encontrarse fallos de esos que llamamos “humanos”.

A pesar de dejar bien definidos los objetivos y los procesos, a la hora de ejecutar las tareas que nos han sido asignadas parece que es intrínseco a nuestra naturaleza cometer errores.

Claro que, por otro lado, hay errores y errores: no todos tienen las mismas consecuencias y algunas pueden ser catastróficas.

No quiero ni pensar lo que le puede suponer a un astronauta una “tontería” como la de que los ingenieros confundan pulgadas por centímetros, por poner un ejemplo, en el momento de diseñar la nave.

Después de pasar una auditoría de recertificación se nos comenta que, bajo el punto de vista de la norma de calidad, no es aceptable -de ninguna manera- culpar en exclusiva al empleado: “Si ha habido un fallo tiene que haber algún tipo de causa que también tenga que ver con el proceso”.

Estamos pensando en un despacho profesional, con una organización pequeña y con unos pocos empleados, no en una factoría donde hay capataces, supervisores, auditores…

¿Qué hacer, entonces?

Se nos comenta la posibilidad de establecer supervisión cruzada entre empleados con puestos similares.

Empiezo a investigar y donde primero encuentro información es en el ámbito de la salud, donde los manuales cuidan mucho la objetividad del proceso y donde se dice que ese tipo de supervisión cruzada disminuye “el sesgo de la propia auto aplicación”. Vale.

Con ser buena la idea, me gusta todavía más el símil de “doblar el paracaídas”, a partir de una historia que se cuenta en la red.

Hay discusión de si es apócrifa o real. De hecho he encontrado versiones que hablan de un piloto llamado “Carlos”, que habría operado en la Guerra de las Malvinas.

Buceando un poquito más encuentras la original, protagonizada por Charles PLUMB (la puedes consultar aquí: http://speaker.charlieplumb.com/about-captain/parachute-story/).

En síntesis, la historia habla de un veterano de guerra norteamericano, piloto de la Marina, cuyo avión fue abatido durante una misión en Vietnam; antes de estrellarse, pudo abrir su paracaídas y fue capturado por el enemigo.

Estuvo encarcelado como prisionero de guerra durante 6 años (de 1967 a 1973); después de ser liberado se dedicó a dar charlas y trabajar de consultor enseñando que lo que aprendió de su cautiverio se puede aplicar a la vida cotidiana.

Unas de las historias que cuenta es que un día, mientras estaba comiendo en un restaurante, se le acercó una persona, y le preguntó si era Charles Plumb:

-«Hola, usted es Charles Plumb, ex piloto en Vietnam y fue derribado por el enemigo, ¿verdad?»

-«Y usted, ¿cómo sabe eso?», le preguntó Plumb.

-«Porque yo doblaba y empaquetaba los paracaídas de su división; y parece que el suyo funcionó bien».

PLUMB emocionado y con mucha  gratitud le respondió: «-Claro que funcionó, si no hubiera funcionado, hoy yo no estaría aquí».

Aquella noche, PLUMB no podía conciliar el sueño, se preguntaba cuántas veces había visto en el portaaviones a aquel hombre y nunca le había dirigido un saludo; se dio cuenta de que había sido una persona arrogante y orgullosa frente a este humilde y servicial marinero.

Pensó, también, en todo el tiempo que aquel marinero pasó en el barco enrollando los hilos de seda de cada paracaídas, teniendo en sus manos la vida de personas que quizás no conocía.

Desde aquel día Plumb comienza sus conferencias preguntando a su audiencia:

¿Quién dobló hoy tu paracaídas?

Y es que todas las tareas son importantes. Que se lo digan, si no, a JFK, que cuando visitaba Cabo Cañaveral, preguntó qué función tenía a un tipo que estaba fregando el suelo y éste le contestó:

Ayudo a que el hombre llegue a la Luna

Historias que se cuentan como ejemplo para valorar el trabajo de los que nos rodean y que mí me sirven como inspiración: mejora el proceso y establece que sea el compañero “el que le doble al otro el paracaídas”; estoy seguro de que, sin llegar a eliminarlos totalmente, se minimizarán los errores.

Es una suerte de “cuatro ojos ven más que dos” de toda la vida, pero contado desde otro punto de vista: el de la corresponsabilidad.

 

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COSAS QUE NO TE ENSEÑARON EN LA ESCUELA DE PRÁCTICA JURÍDICA (II)

20 viernes Feb 2015

Posted by Time Advocate in INSPIRACIÓN, MOTIVACIÓN, PRÁCTICA JURÍDICA

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custodia, impago de pensiones

Se trata de un expediente que dura ya doce años.

Empezó como empiezan estos asuntos: con una crisis de convivencia, las prisas para obtener unas provisionales y muchas, muchas, muchas llamadas y reuniones entre letrados para parir -al final- un convenio que fue negociado «in extremis» en el pasillo del juzgado, justo antes de entrar a la sala de vistas.

Firmado el acuerdo, el muchacho inició una nueva vida en la que, por lo visto, no encajaba su hijo, menor de edad… tan menor y tan chico que, hasta que no alcanzó cierta madurez, estuvo pensando que su padre era en realidad el abuelo materno.

Normal, por otro lado, puesto que su padre biológico se desentendió de él desde el minuto uno: primero, no pagando la pensión; y, después, absteniéndose de recogerlo cuando le tocaba, a saber: fines de semana alternos, vacaciones por mitad y esas cosas que todos conocemos.

El abuelo era que el que asumió el papel; con la boca cerrada y la billetera abierta.

Estando así las cosas y colmatado el vaso de la paciencia, se presentó una primera denuncia que obtuvo como resultado que el muchacho se «acordara» de que tenía que pagar un dinero.

Eso sí, una vez «regularizado» el importe, desapareció de nuevo y no volvimos a tener noticias de él hasta que un día, por las cosas que tiene el destino, presentó demanda pidiendo el cambio de custodia.

¿Con qué motivo?

La madre del menor había quedado afectada con graves secuelas a raíz de una rara enfermedad que la mandó a la UVI y casi estuvo a punto de llevarla al otro barrio.

El muchacho se dijo «esta es la mía, pido cambio de custodia y me ahorro más denuncias por impago de pensiones».

Por supuesto, un servidor había archivado el expediente y no tenía ni idea de esto.

En la primera reunión se me cayó el alma a los pies, puesto que mi cliente apenas podía hablar. De hecho, estaba tan impedida que fui yo quien se desplazó a su ciudad de residencia para preparar el caso.

¿Cómo iba a poder ella cuidar al menor si ni siquiera podía valerse por sí misma?

Sentí sobre mis hombros todo el peso del mundo. El abuelo me dijo que si le quitaban la custodia le quitarían la vida: el menor era ahora quien cuidaba de su madre, no paraba de darle cariño y hasta le decía «mami, mira, es muy fácil, yo te ato las cordoneras».

Me recordaba la película «A propósito de Henry», pero, claro, aquí nos jugábamos cosas muy serias. Y no sólo la «vida» de la madre. Es que, de prosperar la demanda, el menor tendría que irse a convivir con un perfecto de desconocido.

Llegó el día de la vista y allá que fuimos todos al Juzgado. Ni qué decir que la otra parte no daba su brazo a torcer y no cabía posibilidad alguna de transacción.

Recuerdo ese dia como si fuera ayer.

Estaba sentado en el estrado, con la toga puesta. Como suele suceder, primero se nos instó a los letrados a tener un «aparte» con Su Señoría Ilma. y el representante del Ministerio Fiscal.

Instruidos ambos del caso, Su Señoría ordenó que pasaran las partes, dando instrucciones al agente judicial, que dijo eso de «vista pública» al tiempo que citaba al demandante, en este caso el muchacho, y a mi cliente, por sus nombres.

Contuve el aliento mientras se abría la puerta.

Tras unos segundos que me parecieron eternos apareció mi cliente, tambaleante, pero con la mirada firme.

Era la determinación hecha persona.

Alcanzó el micro y, cuando llegó su turno, pudo articular algo más que cuatro palabras; todos comprendimos cómo, después de haberle dado la vida a su hijo, era éste quien se la daba a ella, que tenían un lazo de unión aún mas fuerte y que, en definitiva, su convalecencia no le impedía seguir dándole la misma buena vida que ya le procuraba antes de su enfermedad.

La decisión no se demoró mucho y el caso fue sobreseído.

De nuevo el muchacho desapareció y esta vez fue para siempre.

Epílogo

Acumulados varios años de atrasos y tras una segunda denuncia, el muchacho fue condenado por delito de impago de pensiones en virtud de una sentencia a la que llegamos después de otro proceso rocambolesco que merecería otro post… si no fuera porque ya se contó en la prensa.

Actualmente el muchacho sigue en paradero desconocido y con una requisitoria pendiente sobre su cabeza, puesto que a pesar de tener condena firme, no ha pagado ni un céntimo.

Mientras nos queden fuerzas seguiremos luchando porque se haga justicia y que cada cual quede en su lugar.

Y es que en la escuela no te enseñan que algunos asuntos de familia solo terminan cuando la muerte los separa de verdad.

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«PARTE DE TÍ, PARTE DE MÍ»

13 viernes Feb 2015

Posted by Time Advocate in INSPIRACIÓN

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cocaína, Guardia Civil, muleros, narcotráfico, prisión, SAVIANO, Tomás BRAVO VICENTE

portadalibrotomasbravo

Si hay un cuento que deberían conocer todos los niños del mundo ese es el de “Pinocho”.

Dicen los puristas que la versión original del relato es “sádica”, que tuvo que ser dulcificada para convertirlo en un cuento infantil… Y lo dicen como si la historia de “Hansel y Gretel”, por decir la primera que se me ocurre, fuera más “suave”. Nada menos que dos menores abandonados a su suerte a instancias de su madrastra.

Pero no divaguemos. El caso es que mi cuento favorito es ese. Pinocho.

Y para mí, el momento “cumbre” del relato es cuando todos los niños que se dejaron arrastrar a la “Isla de los juguetes” empiezan a convertirse en burros: un día de fiesta (un paso en falso) y te ves el resto de tu vida tirando del arado.

Claro que, como dice el refrán, nadie escarmienta en cabeza ajena y somos así, que hasta que no te ves con las orejas de burro no llegas a comprender que todos los actos tienen consecuencias.

Este fin de semana cayó en mis manos “Parte de mí, parte de ti”, escrito por Tomás BRAVO VICENTE (2014 – Editorial ADIH). Se trata de un relato escrito en primera persona, de apenas 200 páginas; se nota que las palabras le brotan del alma y, así como salen, se leen del tirón.

Después de “Cero Cero Cero” de Roberto SAVIANO no había disfrutado de otro texto que explicara, sin tapujos ni medias tintas, la cruda verdad que hay detrás del negocio del narcotráfico.

Dice SAVIANO que «la cocaína es la gasolina del cuerpo. Eleva la vida al cubo. Antes de destruirte la vida, de consumirla, la vitalidad que parece haberte regalado, la pagarás con intereses de usura».

Y hay mucha gente que, por lo visto, para seguir tirando necesita ponerle gasolina al cuerpo.

De momento, que yo sepa, el polvo blanco no lo venden en los supermercados y para que los que la consumen se peguen un “tirico” antes tiene que recorrer un largo camino.

En este caso, el autor lo narra desde el punto de vista del “mulero”, el que hace la ruta de la “BBC”, esto es, Bogotá, Barajas y… Carabanchel (ingenioso, sí, pero tendrán que buscarle otro nombre, porque la vieja prisión ya la clausuraron).

Cuentan que para cruzar el Amazonas con un rebaño los ganaderos suelen sacrificar una res río arriba, para que todas las pirañas se ceben con ella y el resto pueda pasar tan tranquilo.

Es probable que con los muleros hagan lo mismo. Cada vez que se publica en prensa que se ha aprehendido un alijo cuento, multiplico y me imagino la ingente cantidad que se ha colado mientras que lo cachean y lo detienen, sin que se tenga noticia del resto.

Tomás detalla todo lo que viene a continuación, desde el trámite de ingreso a prisión, pasando por el juicio (en su relato ni el abogado ni la justicia salen mal parados, menos mal), el cumplimiento de condena, los bis a bis, los traslados en los autobuses de la Guardia Civil y la ansiada libertad.

Por mucho que busques no encontrarás este libro en las estanterías de la FNAC o “El Corte Inglés”. Y es una pena, porque bien se merecería un hueco entre los libros llamados de “autoayuda”. Aunque nadie escarmienta en cabeza ajena, para qué engañarnos.

Desconozco si el autor, al referirse a la madera como la vida misma, estaba pensando en el cuento de Pinocho.

Gracias a él sabemos, no obstante, que nadie está libre de dar un mal paso pero, al mismo tiempo, que siempre hay una posibilidad de redención.

Y eso ya no es un cuento para niños.

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JULIO CÉSAR (I): CUMPLE LO QUE PROMETAS (sobre todo lo malo)

19 lunes Ene 2015

Posted by Time Advocate in INSPIRACIÓN

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Branding, crucifixión, JULIO CESAR, piratas, promesas

La madre de Forrest Gump le enseñó a su hijo que “tonto es el que hace tonterías”.

La mía, en cambio, me enseñó que siempre tenía que cumplir lo que prometiera, algo que aprendí muy pronto gracias a que mi madre era especialmente escrupulosa a la hora de castigar mis travesuras… Toda acción tiene sus consecuencias, no lo olvides.

Durante su juventud, Julio César decidió viajar a la isla de Rodas para ampliar su formación, estudiando filosofía y retórica con el mejor gramático de su tiempo.

En esa época la piratería ya era un negocio próspero y, durante el viaje, el barco en el que viajaba fue asaltado a la altura de la isla de Farmacusa (al sudoeste de la actual Turquía).

Los piratas, sabedores de que habían capturado una buena presa, exigieron un rescate de veinte talentos de oro (un talento equivalía a 26 kilos aproximadamente); César se rió y los desafió a pedir mucho más, nada menos que cincuenta talentos. Y esa fue la cantidad que, ni cortos ni perezosos, exigieron los piratas.

Cuenta la historia que mientras duró su cautiverio, César se dedicó a componer algunos discursos, teniendo por oyentes a los piratas, a los cuales trataba de ignorantes y bárbaros cuando no aplaudían.

Treinta y ocho días después, el rescate llegó y César fue liberado después de un cautiverio relativamente cómodo; a pesar de tratar a sus secuestradores con amabilidad, al despedirse les avisó de que tenían los días contados.

Así, nada más recuperada su libertad organizó una flotilla que partió del puerto de Mileto, capturó a los piratas en su refugio (todavía estaban celebrando la obtención del botín) y los llevó encadenados a Pérgamo para que fueran ajusticiados por Junio, gobernante de la provincia de Asia.

La “autoridad competente” se interesó más en el botín que en hacer justicia y dejó a los bandidos en manos de César, quien los mandó crucificar, tal como les había prometido, aunque en un gesto de «compasión» ordenó que, primero, los degollaran.

No creo que César, descendiente de Eneas (quien, a su vez, era hijo de Venus), fuera un ser sediento de sangre y venganza; más bien era consciente de su linaje y de su prestigio, que debía cuidar su imagen pública y que tenía que estar a la altura de su personaje.

Sus famosos “Comentarios”, más que literatura, eran propaganda personal redactada en tercera persona.

César demostró ser un genio en muchas cosas y, entre sus cualidades, contaba con la saber cultivar lo que toda la vida se ha llamado “auto bombo” y que ahora los “modernos” llaman desarrollo de marca personal o BRANDING.

Si algo es fundamental en una marca es que el producto o servicio que se promete siempre se ajuste a unos estándares de calidad, no defraudar nunca las expectativas.

Y César, descendiente de Venus, siempre supo estar a la altura en todos los terrenos: cumple lo que prometes, sobre todo lo malo.

Localizados, capturados, crucificados y a otra cosa.

Esta es una de las cientos de anécdotas que se cuentan de este “crack”, al que sus enemigos en Roma llamaban “la reina de Bitinia”; pero esa es otra historia que, ahora, llamaríamos CRISIS REPUTACIONAL y que bien merece otro post.

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LAS GAVIOTAS

12 lunes Ene 2015

Posted by Time Advocate in INSPIRACIÓN

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basura, gaviotas, internacionalización, mercado

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Muchas mañanas, camino de mi oficina, me encuentro una bandada de gaviotas volando “in itinere”, camino de “su oficina”.

Suelen regresar antes de la puesta de sol, más o menos sobre las 5 de la tarde. Me las encuentro de vuelta, cuando voy a empezar mi segundo turno.

Para los que no me conocen diré que mi despacho está en la ciudad de Murcia, bastante retirado del mar, pero lo suficientemente cerca -por lo visto- para estas aves, que han cambiado su rutina natural, depredadora o carroñera, por la más “cómoda” de servirse de la basura que se procesa en la planta de residuos que hay en Cañada Hermosa, a unos 10 kms. de Alcantarilla, junto a la Autovía del Noroeste.

En mi ignorancia no juzgaba lógico, en términos de eficiencia, que un animal gastara tanta energía y recursos para alimentarse. No es así. Por lo visto les compensa.

Tanto que, según he leído, el estudio de algunas poblaciones ha demostrado que las gaviotas adultas se están apareando dos veces al año, en lugar de una -que sería “lo suyo”-, lo que a su vez conlleva el efecto de que se duplique la población y se generen desequilibrios.

Es un fenómeno que se retroalimenta: a más población, más dura es la lucha por la comida, de manera que hay ejemplares que optan por esta fuente alternativa de alimento.

Es muy probable que estas gaviotas ingieran más toxinas que sus hermanas, las que se quedan en la costa. Las que no mueran, por pura lógica, serán más resistentes a las enfermedades.

A la larga, salir de la zona de confort tiene su premio, al menos en términos evolutivos.

Aplícalo ahora a tu negocio:

¿Cuál es tu mercado? ¿Es un mercado maduro? ¿Está saturado?¿Cómo es de dura la competencia?

Quizá haya llegado el momento de explorar otras alternativas, como por ejemplo, la internacionalización. Es un proceso, duro, exigente, con muchas barreras de entrada.

Pero el premio es no tener que pelear con tus iguales por un pedacito de carroña flotando en el mar.

A la larga te hará más fuerte, puesto que no dependerás de los ciclos del mercado doméstico (paraguas anticrisis), aprovecharás posibles oportunidades en los mercados emergentes, ajustarás costes (economías de escala) y, sobre todo, evitarás que otras gaviotas más grandes que tú se fijen en ti y tengan la tentación de devorarte.

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“FUI CAPAZ DE HACERLO PORQUE NO SABÍA QUE NO PODÍA HACERSE”

22 lunes Dic 2014

Posted by Time Advocate in INSPIRACIÓN

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Apple, ATKINSON, escritorio, inocencia, interfaz, ISAACSON, JOBS, ventanas, Xerox

No, no me refiero a la filosofía esa que reza aquello de que “es mejor pedir perdón que pedir permiso”. Que tampoco está mal.

Me refiero a la anécdota que se cuenta en la biografía de Jobs escrita por Walter ISAACSON («Steve Jobs: La biografía». Ed. Debate 2011).

El Centro de Investigación de Palo Alto, propiedad de la Xerox Corporation –conocido por sus siglas en inglés como Xerox PARC- había sido fundado por esa compañía en 1970 para crear un lugar de difusión de las ideas digitales.

En aquella época las pantallas de los ordenadores resultaban, por decirlo de alguna manera, intimidantes. Para acercarlas a los humanos, en Xerox PARC desarrollaron gráficos sencillos que pudieran reemplazar todas las líneas de comandos e instrucciones de los sistemas operativos.

Tenían claro que era el futuro –como así ha sido- y buscaban un ordenador personal que fuera tan sencillo como para ser utilizado por niños.

De esa manera, los mapas de bits y las interfaces gráficas pasaron a integrarse en los prototipos de los ordenadores de Xerox PARC.

Durante el verano de 1979 el departamento de capital riesgo de Xerox quiso participar en la segunda ronda de financiación de Apple. JOBS les realizó una oferta: “Os dejaré invertir un millón de dólares en Apple si vosotros levantáis el telón y nos mostráis lo que tenéis en el PARC”. Dicho y hecho.

Cuando, durante una visita al PARC, se les mostró lo que se escondía detrás del telón, los chicos de Apple quedaron asombrados con la posibilidad de conectar ordenadores en red, con el lenguaje de programación orientado a objetos y, sobre todo, con la interfaz gráfica desarrollada por Xerox PARC.

El propio JOBS manifestó que “pude ver hacia dónde se dirigía el futuro de la informática”. Cuando acabó la reunión, JOBS se reunió con uno de sus más brillantes ingenieros, Bill ATKINSON, y le dijo: “Tenemos que hacerlo” (acercar la informática a la gente a través de un diseño alegre pero económico); y se pusieron manos a la obra.

Una de las hazañas más impresionantes de ATKINSON fue la de permitir que las ventanas pudieran superponerse en la pantalla, de manera que la que estuviera “encima” tapase a las que se encontraban “debajo”.

ATKINSON creó un sistema por el que, además, las ventanas podían desplazarse, igual que se mueven hojas de papel sobre un escritorio. Obviamente, en la pantalla del ordenador no hay capas de píxeles debajo.

Hoy en día estamos acostumbrados y parece una cosa muy normal.

Para crear la ilusión hubo de escribir un complejo código esforzándose en lograr ese truco, y ahora viene lo bueno, ATKINSON lo hizo porque “pensaba que había visto aquella función durante su visita a Xerox PARC”. En realidad, los científicos de PARC nunca habían conseguido algo así y más tarde le confesaron lo sorprendidos que se habían quedado al ver que él lo había logrado.

“Aquello me hizo darme cuenta del poder de la inocencia –reconoció ATKINSON-»  y añadió:

FUI CAPAZ DE HACERLO PORQUE NO SABÍA QUE NO PODÍA HACERSE

Y es que no hay peor limitación que la nos imponemos a nosotros mismos.

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ABOGADOS DE CINE I – “El Inocente (The Lincoln Lawyer)”

19 viernes Dic 2014

Posted by Time Advocate in INSPIRACIÓN, ORGANIZACIÓN

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chófer, confidencialidad, deontología, honorarios, investigador privado, LINCOLN LAWYER, nicho de mercado, prescriptores, reglas, secretaria, trabajo en equipo

 

 

Suena “Ain’t No Love in The Heart of The City”. No, no es la versión de Whitesnake, es la que grabó Bobby “Blue” Band, Sencilla y efectiva. Como el resto de la película.

Basada en la novela de Michael Connelly y protagonizada por Matthew McConaughey, estas son las diez claves de nuestro primer abogado “de cine”:

 

1.- Tiene una oficina mínima

El protagonista, abogado especializado en derecho penal, se desplaza de una sede judicial a otra, de calabozo en calabozo, en su Lincoln negro conducido por un chófer.

De ahí el título en inglés de la película que, sin embargo, en español se tradujo como “El inocente”. Supongo que en ello algo tuvo que ver que en la matrícula aparezca la mención “NTGUILTY”.

El coche le sirve, además, de oficina móvil: atiende llamadas, revisa expedientes… Aprovecha, en definitiva, los tiempos muertos que suponen tener que ir de un sitio para otro.

A la vez, cree en el tele-trabajo: su secretaria atiende y despacha llamadas desde su casa.

No le hace falta un despacho lujoso, lleno de estanterías de libros y muebles de maderas nobles.

Lo dicho, menos es más, simplicidad y economía de medios.

 

2.- Está especializado (nicho de mercado)

A este abogado lo buscan porque es especialista reputado en su materia. De hecho, su cliente está podrido de dinero: tiene un abogado de postín, de los de-toda-la-vida, con un bufete “de influencia” que sin embargo no puede o no se atreve a llevar el caso porque solo se dedica a “asuntos inmobiliarios”.

 

3.- Sabe negociar sus honorarios

Con su colega, el de los asuntos “inmobiliarios”, cierra el precio hora (500 dólares), un anticipo de 100.000 dólares, más otros importes que devenga según fases procesales; y, en cuanto a los recursos,… en ese caso se reserva la negociación para más adelante. Vamos, de libro.

 

4.- Sabe cobrar sus honorarios

No hay más que ver cómo se las gasta en el calabozo con el motero moroso:

– “Regla número uno: pagas o no curro”.
– “Tengo tu dinero…”
– “Exacto. Lo tienes tú, no lo tengo yo. He mirado en la lista de las personas de fiar y tú no estás en ella”.
– “Según la Ley, no puede dejar el caso, lo he mirado…”

Y a continuación le da una buena lección al motero, y, de paso, al resto de la pandilla de la Harley.

 

5.- Se procura ingresos recurrentes

A lo mejor suena cínico pero, desde el punto de vista empresarial, es impecable: clientes adictos a la cocaína, conductores ebrios… Si son reincidentes en el delito; por tanto, volverán a marcar su número de teléfono.

Él les llama clientes “asiduos” y sabe hacerles descuento (atentos a la última escena de la película).

 

6.- Tiene una red de prescriptores

Por si acaso, en los sitios clave tiene ojos y oídos que le pueden mandar clientes. Por ejemplo, el agente de la condicional. Acuerdo de gano-ganas: tú llevas el caso y yo me encargo de la fianza.

 

7.- Trabaja en equipo

Chófer, secretaria y hasta investigado privado. Eso sí, al cliente se le deja claro desde el primer momento: “sus honorarios se unen a los míos”.

 

8.- Sabe que todo el mundo cuenta

Aunque no recuerde bien el nombre del alguacil, nunca se olvida de mandarle un detalle por Navidad.

 

9.- Conoce las reglas del juego (y no solo las de las salas de vista)

– “¿Sabe, jefe? Le habría ido muy bien en la calle”
– “No jodas… ¿Y dónde te crees que estoy?”

Además de la “ley de la calle”, respeta el código deontológico (“el cheque me lo tiene que dar Ud., no su madre, porque Ud. es formalmente mi cliente”) y la confidencialidad (cuando le llaman al coche el chófer se tiene que poner los auriculares con música).

 

10.- Conoce el poder de los medios de comunicación social

Para saber por qué lo digo sólo hay que ver cómo se las gasta con el cámara que graba en la puerta de los juzgados, ese que vende los reportajes a la TV local.

Pero para ello tendrás que ver la película. Y es que este post no pretende ser un spoiler: estas notas las tomé solo con lo que sucede en los primeros quince minutos.

“Ain’t no Love…, no hay amor en el corazón de la ciudad”.

 

Que la disfrutes, buen fin de semana.

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