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Muchas mañanas, camino de mi oficina, me encuentro una bandada de gaviotas volando “in itinere”, camino de “su oficina”.

Suelen regresar antes de la puesta de sol, más o menos sobre las 5 de la tarde. Me las encuentro de vuelta, cuando voy a empezar mi segundo turno.

Para los que no me conocen diré que mi despacho está en la ciudad de Murcia, bastante retirado del mar, pero lo suficientemente cerca -por lo visto- para estas aves, que han cambiado su rutina natural, depredadora o carroñera, por la más “cómoda” de servirse de la basura que se procesa en la planta de residuos que hay en Cañada Hermosa, a unos 10 kms. de Alcantarilla, junto a la Autovía del Noroeste.

En mi ignorancia no juzgaba lógico, en términos de eficiencia, que un animal gastara tanta energía y recursos para alimentarse. No es así. Por lo visto les compensa.

Tanto que, según he leído, el estudio de algunas poblaciones ha demostrado que las gaviotas adultas se están apareando dos veces al año, en lugar de una -que sería “lo suyo”-, lo que a su vez conlleva el efecto de que se duplique la población y se generen desequilibrios.

Es un fenómeno que se retroalimenta: a más población, más dura es la lucha por la comida, de manera que hay ejemplares que optan por esta fuente alternativa de alimento.

Es muy probable que estas gaviotas ingieran más toxinas que sus hermanas, las que se quedan en la costa. Las que no mueran, por pura lógica, serán más resistentes a las enfermedades.

A la larga, salir de la zona de confort tiene su premio, al menos en términos evolutivos.

Aplícalo ahora a tu negocio:

¿Cuál es tu mercado? ¿Es un mercado maduro? ¿Está saturado?¿Cómo es de dura la competencia?

Quizá haya llegado el momento de explorar otras alternativas, como por ejemplo, la internacionalización. Es un proceso, duro, exigente, con muchas barreras de entrada.

Pero el premio es no tener que pelear con tus iguales por un pedacito de carroña flotando en el mar.

A la larga te hará más fuerte, puesto que no dependerás de los ciclos del mercado doméstico (paraguas anticrisis), aprovecharás posibles oportunidades en los mercados emergentes, ajustarás costes (economías de escala) y, sobre todo, evitarás que otras gaviotas más grandes que tú se fijen en ti y tengan la tentación de devorarte.

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