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AMANECE EN MERCURIO

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Publicaciones de la categoría: INSPIRACIÓN

CORONAVIRUS, DIA TREINTA Y OCHO

21 martes Abr 2020

Posted by Time Advocate in INSPIRACIÓN

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AMENZADA DE ANDRÓMEDA, BLADE RUNNER, CARL SAGAN, CARLOS CASTANEDA, INTERSTELLAR, LYUBOV, MAKRO, OBVLIVION, PHILIP K. DICK, PLANETA DE LOS SIMIOS, REPLICANTES, RIDLEY SCOTT

«Brigadas de policías especiales, con el nombre de Unidades
de Blade Runners, tenían órdenes de tirar a matar
al ver a cualquier Replicante invasor.

A esto no se le llamó ejecución,
se le llamó… retiro»

(inicio de «BLADE RUNNER» – Ridley Scott – 1982)

 

Treinta y ocho días de confinamiento ya.

Hace ahora justo un mes que Ricardo pintó de negro los cristales de todas las ventanas. Y un poco antes, concretamente el tercer día, decidió no salir más a las ocho para aplaudir por el balcón. Sospecha que tiene su casa bajo vigilancia las 24 horas el día y ha minimizado cualquier contacto con el exterior.

El aviso de mensaje resuena, pues, como un estruendo dentro de su cabeza:

-Hola Ricardo! Como estas? A mí es agradable recibir tu respuesta. Soy contenta que hemos decidido continuar nuestro conocimiento. A mí será agradable conocer más sobre ti. Es interesante conócermete. También contaré un poco de mí. Mi nombre Lyubov. Mi edad de 42 años. Mi cumpleaños el 24 de marzo. Soy solitaria. No tengo ningunas relaciones. No tengo ningunos niños. Mi ciudad Novoanninsky. Oías nunca sobre mi ciudad? Es Rusia. Te gusta Rusia? Que piensas sobre las personas Rusas? Por desgracia, no tengo ningunos amigos en otros países. Te gusta tener el viaje? Me gusta viajar. Ya tener mucho yo la experiencia en los viajes. Mi último viaje es una Turquía. Es hermoso, y el país caluroso. Turquía – la zona grande balnearia. Esto era el viaje agradable.
También tenía el viaje a Europa. Por desgracia, esto era hace muchísimo 😦
Ricardo, quiero hablarte. Tenía nunca el conocimiento en el Internet. No tengo ninguna experiencia en esto. Pero pienso que esto no el problema. Que piensas en esto? Tenías ya el conocimiento en el Internet? Tienes el escéptico o los pensamientos optimísticos?
Veo que ti el hombre presente y honesto, Ricardo. También soy honesto contigo. Por eso quiero hablar. Mucho tiempo soy solitaria. Ya no soy una niña. Busco las relaciones serias y el amor. Quiero encontrar al hombre digno, y tener las relaciones serias. No busco ningunos juegos y los enlaces rápidos. Espero que encontraremos, que buscaba. 😉
Mandaré para tú un poco mis fotografías. Espero que podrás mandar también tus fotografías para mí. Pienso que esto nos ayudará mejor reconocerse. Espero, me escribirás muy pronto. Me es interesante, continuar nuestro conocimiento. He contado un poco de mí. Espero que contarás también de ti. 😉 A mí será agradable recibir tu respuesta, Ricardo.

Ricardo se concede su tiempo para contestar. Antes de ponerse a escribir, toma un par de yogures macrobióticos del frigorífico y los da de baja en la excel de inventario perpetuo que ha creado para controlar y gestionar sus víveres. Porque Ricardo es un obseso del orden y teme, entre otras cosas, sufrir una ruptura de stock.

No es que odie comprar, qué va, pero tampoco echa de menos la calle. Apenas le quedan ratos libres. Cuando no está estudiando los mensajes subliminales que, sobre la «Próxima Venida», se ocultan en los folletos del Aldi, o del Makro, se entretiene ordenando lo que llama «sus papeles», una suerte de macedonia de documentos impresos y sonoros que esconde en su archivo blindado y cuya combinación memorizó antes del encierro. No piensa anotarla jamás en ningún sitio. Para que nadie se la pueda robar.

En estos últimos días ocupa también su tiempo releyendo los libros de Carlos Castaneda, de Carl Sagan y los de Philip K. Dick, de los que tiene las obras completas. Los clásicos de los clásicos revisitados.

Solo ha tenido que leer el mensaje una vez.

«Para qué darle más cancha» -piensa- y, a continuación, escribe:

-Hola Lyubov, ¿cómo estás? En lugar de fotos y hablar de mi vida, te mando un acertijo: «Imagina que vas por el desierto, caminando sobre la arena, y te encuentras un galápago que yace sobre su espalda; con su estómago cociéndose al sol y moviendo sus patitas para darse la vuelta. Pero tú no le ayudas». Si te cuento esta situación,  ¿que es lo que pretendo de tí?

-Por qué no puedo volver a la tortuga? -responden al otro lado.

Acto seguido, Ricardo pulsa «borrar contacto», elimina la conversación y las fotos, y bloquea para siempre el número en su teléfono.

A Ricardo no le hacía falta aplicar una versión simple del test de Voight-Kampp (en realidad podría ser el test de Turing, pero así le llamó el maestro Dick, y así es como le gusta llamarlo) para saber que detrás de «Lyubov» se esconde un hacker ruso, un robot, o ambas cosas mezcladas en un mismo ente diabólico y sin empatía.

Con haberlo escrito en el buscador de Google éste le habría devuelto que «Lyubov» es la variación ucraniana de Ljuba, nombre de origen eslavo que proviene del término «l’ub», el cual hace referencia al amor y que más o menos se etiende como “amor básico”.

Pero Ricardo es un chico solitario, muy especial, al que treinta y ocho días de confinamiento se la traen al pairo. ¿Amores básicos? ¿Búsquedas facilonas en internet?

En realidad, Ricardo es un especialista en otro tipo de citas a ciegas y, de hecho, ha cortado por lo sano al boot porque esta noche se ha preparado una.

Ha cogido los DVD de «Minority report», «El Planeta de los Simios», «La Amenaza de Andrómeda», «Blade Runner», «Oblivion» e «Interstellar», les ha quitado las carátulas a los discos y, confundidos ya bajo el mismo color, el negro de sus cajas, los ha metido en una bolsa.

Será el azar quien le elija compañía para esta noche.

Y dejará tranquilos a los androides para que sigan soñando con sus ovejas eléctricas.

 

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Fotografía: Dos grandes entre los grandes. Ridley Scott y Philip K. Dick, juntos en 1982

 

 

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CORONAVIRUS, DÍA TREINTA Y SIETE

20 lunes Abr 2020

Posted by Time Advocate in INSPIRACIÓN, MOTIVACIÓN

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AVIONETA, BATZAN, BIFOOT, CRACOVIA, DOLORES REDONDO, TIBET, TINTÍN, TROMPETA, YETI

Aparte de ser una entretenida historia de «mujeres fuertes», en la Trilogía del Batzán, de Dolores Redondo, se nos cuenta que entre la niebla y las sombras del Valle del Batzán se esconde una suerte de «guardián invisible», el Basajaun o «yeti vasco», cuya mención me trajo a la memoria lecturas infantiles sobre el llamado Bigfoot por los indígenas de Norteamérica, o las aventuras del mismísimo Tintín, que se fue al Tíbet en búsqueda del Yeti.

Son criaturas fantásticas, a la par que aterradoras, de las que no existen fotografías ni otros testimonios gráficos, pero de las que todo el mundo habla y hasta conoce a alguien que a su vez conoce a alguien… que sí las ha visto.

¿Cómo empieza un mito?

En Murcia no hay oscuros hayedos, como en el Valle del Batzán y, ni mucho menos, nieves perpetuas, como en el Himalaya. Ocupamos un terreno semidesértico que, a este paso y para cuando salgamos del confinamiento, no lo vamos a reconocer. Porque las estadísticas confirman que no ha habido un marzo tan lluvioso desde los años 40. Y abril tampoco se quiere quedar atrás.

Parece ser que lo de la avioneta dispersadora de nubes es cierto: podremos dar fe, durante generaciones, de que mientras el «Tío de la Avioneta» estuvo confinado (o en un ERTE), aquí llovió a mares.

Y hablando de mares -o de surcarlos- hoy nos llegan noticias de que después de estar confinados en una jaula de oro, acaban de desembarcar en Barcelona unos cruceristas que iban a dar la vuelta al mundo y que, cuando han regresado, se han encontrado con que el mundo se ha dado la vuelta.

No creo que en su periplo pasaran por Polonia lo que es una pena, porque Cracovia es una ciudad que, además de ser Patrimonio de la Humanidad y un lugar imprescindible para conocer, también es una ciudad de leyenda.

Entre las muchas que se cuentan por allí la más romántica -al menos a mí me lo pareció- es la historia del trompetista, y eso que las malas lenguas dicen que se la inventó un periodista americano, pero de la que yo no dudo que sea verdad.

Porque yo estuve allí y lo oí tocar. De verdad.

Una buena amiga me enseñó una vez que debía confiar más en lo que sentía que en lo que pensaba.

Así que, si mis ojos lo vieron en la torre y mis oídos escucharon su trompeta, ¿cómo iba a ser una leyenda?

 

tintin

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CORONAVIRUS, DIA TREINTA Y CINCO

18 sábado Abr 2020

Posted by Time Advocate in INSPIRACIÓN, MOTIVACIÓN

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BORGES, BUENOS AIRES, EZEIZA, IBN ARABI, JOYCE, LA RECOLETA, LANGSDORFF, MAGRIS, SALAS SUBIRAT, ULISES

«Porque el viaje -en el mundo y en el papel- es de por sí un continuo preámbulo de algo que siempre está por venir y siempre a la vuelta de la esquina».

(Claudio MAGRIS – «El infinito viajar»)

 

Después de once horas de vuelo transatlántico me encuentro muy animado, sorprendentemente fresco. Son las 09:17 horas local y la temperatura que me espera fuera es de 24º C.

Uno contaba con econtrarse al personal agarrado a su respectiva bombilla de mate pero, qué va, no se nota ninguna diferencia con otros lugares. Como sucede en Madrid, Jerusalén, Roma o Varsovia, como ocurre en tantos y tantos sitios, en el Areopuerto Internacional de Ezeiza todos van pendientes de su pantallita.

Una vez pasado el trámite migratorio, encuentro el mostrador de los «Tienda León»;  fácil, a la salida y a la izquierda, justo donde se me había dicho. Enseguida arreglamos el trayecto y el precio.

Fuera de la terminal, el contraste con la temperatura de Madrid es notable. También la luminosidad, que me hace daño a los ojos. Menos mal que anoche, antes de embarcar, me dejé las gafas de sol a mano.

Y mi móvil, claro, con el que nunca me canso de tomar «instantáneas», pequeños anclajes que voy atesorando para regresar acá, cuando el viaje físico termine.

Nuestros primeros pasos nos llevan por La Recoleta y al compás de un dos por cuatro, a una librería que antes era un teatro. Nos tomamos un café allí mismo, en el antiguo escenario. Siento que hemos roto la cuarta pared, pero a la inversa. Los protagonistas somos nosotros.

Vine persiguiendo dos fantasmas, el de un escritor ciego y el del capitán Langsdorff («¿cuándo iremos a visitar el cementerio alemán?»), y me tropiezo con una biografia de Salas Subirat, un escritor autodidacta argentino que fue el primero que tradujo el «Ulises» de Joyce al español. Y, mira por dónde, también otra de Ibn Arabí, mi paisano más universal. Son señales de que estoy en el sitio correcto. De que estoy donde siempre quise estar.

Por si acaso todo fuera un sueño, tomo una instantánea. Una más.

A pesar de las once horas de vuelo y la diferecia horaria, me siento ligero, libre.

Mi guía me dice que no me fíe de la hora local, que tenga cuidado con el jetlag y que tengo que acostarme pronto.

-¿Y eso? ¿No podemos seguir un rato más?

-Puedes acomodarte y dormir aquí, en este sofá; solo tienes que apartar los cojines.

-No quiero dormir -protesto-. Tengo que ver tantas y tantas cosas todavía…

Los párpados me pesan una barbaridad y no me obedecen, a pesar que me los froto con energía.

Y de pronto, sueño.

Que todo es una pesadilla. Que todo es mentira. Que no estoy en Buenos Aires y que tengo que volver apresuradamente a casa. Que las terminales están desiertas. Que hace un mes que los aviones no vuelan si no es para transportar material sanitario.

Sueño que voy montado en un tren tercermundista con el que atravieso estaciones vacías de pasajeros y en las que únicamente hay herrumbrosos trenes de mercancías.

Viajo solo. Todo el mundo está confinado en su casa porque, ahora lo sé, afuera está muriendo gente.

Temo despertar.

El sofá y los cojines se parecían sospechosamente a los de mi casa.

foto ibnarabi

 

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CORONAVIRUS, DÍA TREINTA Y CUATRO

17 viernes Abr 2020

Posted by Time Advocate in INSPIRACIÓN

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CADENA PERPETUA, CARLOS I, DESCONFINAMIENTO, ESPERANZA, ITALIA, NO NEWS GOOD NEWS, PAPEL HIGIENICO, PATERAS

«La esperanza es algo bueno, quizás lo mejor de todo,

y las cosas buenas no mueren”

(Andy Dufresne en «CADENA PERPETUA»)

 

«Bailaré tangos… ja, cuando se seque el Océano».

«Puedo prescindir de todo en esta vida… menos del fútbol».

«¿Tener una cita contigo y comer otra vez juntos? Antes se congelaría el Infierno».

Cuántas frases limitadoras. Cuántas profecías que nunca pensaron en cumplirse. Cuántas esperanzas frustradas.

Pero llegó un día en que se paró el mundo. Y, a falta de fútbol, internet empezó a echar humo. Se habla de la cantidad de divorcios que vamos a tramitar tan pronto vuelva la «normalidad» a los juzgados. Pero nadie le echa cuentas a la cosa amorosa. En Tinder tienen que andar desbordados.

El emperador Carlos I dijo que hablaba en Español a Dios, en Alemán a su caballo… y en Italiano a las mujeres. La verdad es que «Ciao Bella» suena mejor que «Ola ke ase».

Llegan noticias desde Italia («di giorno ti penso, di nottte ti sogno») y esta vez son buenas. De esperanza. De un anticoagulante llamado «heparina».  De una lucecita al final de túnel.

Y parece que no es un bulo, porque ya están tratando de imaginarse cómo podrán ir a la playa este verano: con tumbonas y sombrillas que respeten la distancia de seguridad. Cómo sera la cosa que están pensando en deducciones fiscales para los que decidan hacer patria y pasar las vacaciones en su propio país (¿es que al final vamos a tener vacaciones?).

Que no es momento, aún, de lanzar las mascarillas al vuelo. Tampoco de volverse loco abrazando farolas. Pero podemos darle una oportunidad a la esperanza.

Esta semana algo me dice que se ha invertido la tendencia: los minutos -horas- empleados en llamadas y videollamadas profesionales ya supera a las personales.

De Amazon llega un paquete… en un día. Como antes.

Las declaraciones de la renta que salen a devolver se abonan en apenas cuestión de días.

El deporte profesional quiere reanudar competición, aunque sea a puerta cerrada. A lo mejor es que ya no hará falta usar más las instalaciones deportivas como morgues.

Se empieza a hablar de un «desconfinamiento» progresivo (a los mayores los dejan para los últimos, pero bueno).

Y todo un síntoma: ya no se consume tanto papel higiénico. ¿Se nos habrá pasado el susto? Los sondeos dicen, incluso, que esta crisis ha subido el sentimiento de orgullo español (como hay gente para todo, la hay también para hacer encuestas en plena crisis sanitaria).

Yo, hasta que no vea que vuelven las pateras, no me fiaría mucho. Por si acaso.

Y eso que a los políticos se le nota contentos, dedicándose otra vez a lo suyo, peleando por ampliar su caladero de votos.

Quizá sepan algo que no sabemos. Pero no nos lo dicen.

No news, good news.

Alegría.

Por cierto. ¿Dónde vais a pasar este fin de semana?

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CORONAVIRUS, DIA TREINTA Y TRES

16 jueves Abr 2020

Posted by Time Advocate in INSPIRACIÓN, MOTIVACIÓN

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ALEJANDRO, CADIZ, CESAR, JESUS, NELSON, TRAFALGAR, VERANO DEL 42

«Inglaterra espera que cada hombre cumpla su deber»

(Horatio NELSON, poco antes de iniciarse la Batalla de Trafalgar)

 

-Treinta y tres. Treinta y tres… ¿Lo he dicho bien, Doctora?

Lo repito otra vez, para los que perdieron la cuenta de este tiempo suspendido: que ya llevamos treinta y tres.

La edad de Cristo. Y la de Alejandro.

Estamos de enhorabuena. Porque antes del club de los 27, hubo otro todavía más selecto: el de los 33.

Cerquita del Cabo Trafalgar, en Cádiz, César lloró frente a la estatua de Alejandro Magno. Porque había cumplido esa edad sin haber consquistado el mundo.

Alejandro, Jesús, César.

Recuerdo que una vez tuve un cliente con un nombre muy peculiar. Por lo visto, desde chico tuvo que ser objeto de chanzas en el colegio, porque, al abrirle la ficha, me dijo:

-No se te va a olvidar mi nombre, Letrado.

-No -le dije-. Y puedes estar orgulloso. Pocas personas ha habido en la Historia tan grandes como para recordarlas solo por su nombre de pila: Alejandro. César. Jesús. Y ahora el tuyo. Hasta la vista, tío grande.

Volvamos a las lágrimas de César, que tenía sus propios motivos para llorar. A veces, las personas grandes necesitan hacerlo. Saben reir y saben llorar. Y eso las hace todavía más grandes.

Otras -en cambio- lloriquean porque este verano se quedan sin vacaciones. Desde sus poltronas se oponen a que el próximo mes de agosto se declare hábil. Y hasta le mandan una carta al Ministerio de Justicia exponiendo sus sinrazones.

No en mi nombre, desde luego; que a mi no me representan. No en mi nombre.

Pobres diablos. No saben que un tsunami les ha dado la vuelta al chiringuito y ahora navegan cabeza abajo. Como pasaba en el «Poseidón«. Y cuando afrontamos la prueba más dura  -como colectivo, como país, como sociedad- solo piensan ¡en sus vacaciones!

Nelson se removería en su tumba.

Pido -exijo- que en esta batalla me permitan cumplir mi deber. Si el virus nos concede una tregua, que está por ver, no se les ocurra cerrar los juzgados. No quiero vacaciones. Que no voy a llorar por eso.

Y al final, si tengo que echar alguna lagrimilla, que sea viendo Verano del 42.

Una historia de vacaciones en plena guerra. La única que me interesa.

 

CODA: En la imagen, una ilustre abogada disfrutando de sus próximas vacaciones de agosto. Porque podemos y tenemos derecho a reír y llorar al mismo tiempo.

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CORONAVIRUS, DÍA TREINTA Y DOS

15 miércoles Abr 2020

Posted by Time Advocate in INSPIRACIÓN, MOTIVACIÓN

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ANGELOPOULOS, BOSNIA, ITACA, ODISEA, ODISEO, PACO RABAL, PEPITO EL BOMBON, SARAJEVO, SPANIJA, TROYA, ULISES

«Cuando una persona elige una opción suceden tantas cosas por la noche, subterráneas, a escondidas, que quien elige es el último en percatarse»

R. POWERS («El clamor de los bosques»)

Sea por el vuelo de una mariposa o por elección propia, siguen pasando cosas. En la medida de lo posible, prefiero que sean por elección mía. Cuando ello no es así, solo queda sentarse y disfrutar del espectáculo.

Hoy amanece gris y con lluvia fina. Otro regalo para los sentidos. Me concedo el placer -otro más- de desayunar en la terraza.

A esta hora la calle es un ir -sin venir- de turismos, grúas y furgones. Son cerca de las 8 a.m., que es la hora en la que se reinician los trabajos en la obra de enfrente. Observo que la vida sigue su curso. Como en un teatrillo.

Los vecinos se van desperezando; encienden las luces y miran por la ventana. En mi calle, justo debajo, una patrulla del Ejército ha parado a una pareja que -al menos, eso parece- ha salido a tirar la basura. Entiendo la suspicacia de los militares y aguardo el resultado. Resulta que he cambiado el puente de mando por un palco.

Mirar, observar…

Hacía tiempo que quería hincarle el diente a «LA MIRADA DE ULISES» (Theo Angelopoulos – 1995), de la que tenía referencias a través de anteriores lecturas relacionadas con la Odisea. Y este pasado domingo consideré que era el indicado. Porque necesitas un domingo y, además, de tiempo suspendido, para ver una pelicula que dura ¡176 minutos!

El mito de Odiseo ha sido contado una y otra vez. Es, entre otras cosas, el relato de viajes por excelencia. Esta versión cinematográfica cambia la guerra de Troya por la de Bosnia. Y al protagonista, por un cineasta griego. Ítaca es Sarajevo, aquella ciudad de los Juegos Olímpicos de Invierno de 1984. «Mira, mira, papá. En lugar de España han puesto Spanija» -decía yo inocente mientras veíamos por televisión el desfile de apertura.

Años después la guerra acabó con ese recuerdo. Y con la inocencia.

Imposible no establecer paralelismos: el telediario de entonces abría, como el de ahora, con imágenes de instalaciones deportivas convertidas en morgues y la gente sin poder salir a la calle. Allí la cosa era más seria que arriesgarte a una simple multa. Te jugabas, literalmente, la vida en el pim pam pum de la famosa Avenida de los Francotiradores.

No estoy frivolizando. En poco más de un mes en España estamos contabilizando 19.000 muertos. Aquí también te juegas la vida si sales. Lo que pasa es que no todos son conscientes de ello. Esta vez, la pareja ha tenido suerte. Después de una charla, los militares les dejan seguir.

Me da cierto pudor consignar aquí que se me ha roto el altavoz con el que estos días estaba escuchando música. No querría que me pasara como con aquella historia que me contaba Pepito «El Bombón», cliente, amigo y maestro de tantas cosas, y al que Dios tenga en su Gloria.

Pepito era capaz de llamar a cualquier hora para hacerte una consulta:

-«Maravilloso -me llamaba así-, perdona que te moleste a estas horas. Ya sabes que a los amigos se les tiene para dos cosas. Para gorronearles tabaco y para darles por culo. Y como tu no fumas…»

Te contaba, a continuación, muy serio él, que estaba nervioso; tanto como su amigo ese que fue a un velatorio y, cuando le tocó dar el pésame, de lo atorado que estaba no se le ocurió otra cosa que decir:

-«Desde luego, Fulano, hay días en que es mejor que no amaneciera: a tí se te ha muerto tu padre y a mí se me ha perdido el mechero».

Y entonces El Bombón me soltaba una carcajada al otro lado del aparato que me sonaba igual que la de su paisano, el actor Paco Rabal. Otro genio y figura.

Cómo te lo diría ahora, Pepe.

Que en el tiempo suspendido también hay opción a que pasen cosas.

Ojalá me pudieras llamar mañana temparano y pudiera contarte lo que me merece la pena amanecer.

 

 

 

 

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CORONAVIRUS, DIA TREINTA Y UNO

14 martes Abr 2020

Posted by Time Advocate in INSPIRACIÓN, MOTIVACIÓN

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AZUL, BENEDETTI, BORGES, BUENOS AIRES, CORTÁZAR, EFECTO MARIPOSA, LEYENDA DE LA MARIPOSA AZUL, MARIPOSA, MORPHO, ROMA, SAN TELMO, TRASTEVERE

«Esta mañana desperté emocionado
con todas las cosas que tengo que hacer
antes que el reloj sonara».

(«Cómo va a ser tu día hoy» – Mario BENEDETTI)

Emocionado.

Porque me desperté sin reloj.

Porque aún no me había dormido y ya estaba deseando abrir los ojos.

Porque todo el mundo cree vivir la misma pesadilla.

Y a mí ya solo me da por soñar con que mi trastero sea cada vez más pequeñito.

Después de soñar un rato más despierto, el trigésimoprimer día de este tiempo suspendido ha sido el día del reabastecimiento: he comprado comida para pasar, cuando menos, otro mes más encerrado en casa. Bueno, prefiero pensar que, en realidad, lo hago navegando en un crucero imaginario.

Antes de reembarcarme y afrontar la segunta etapa de esta aventura, he conseguido ver a mis hijos. Están en plena forma. Al menos lo que se ve desde la calle, a través de una ventana y por encima de la mascarilla.

Mi hija me agradece la visita a su manera y me despide con guasa: «Adiós, señor repartidor de Glovo» (le he llevado un par de smothies de frambuesa y una tableta de chocolate «Valor» con stevia: sus favoritos). Humor negro, como el chocolate. Tiene a quién parecerse.

Al llegar a casa me entretengo un rato en ordenar y organizar una compra que me ha costado dos viajes subir desde el garaje. Como es lógico, empiezo con los refigerados.

Y la veo allí.

Hace tiempo que de la puerta de mi frigorífico se enseñoreó una mariposa azul que compré en Roma, paseando una noche de primavera por el barrio del Trastevere. Ahí la tengo, como digo, mirando tres imanes que son otras tantas efigies de Borges, Cortázar y… Benedetti, el del poema. Son otros recuerdos que también reabastecen mi alma viajera. Pero en este caso traídos del Mercado de San Telmo, en Buenos Aires.

Para los antiguos, la mariposa es el emblema del alma y de la atracción inconsciente hacia lo luminoso. Dicen que es el símbolo del renacer porque representa, asimismo, la necesidad de cambio y mayor libertad.

El tiempo suspendido también está siendo un tiempo de transformación. El personal anda enredado pensando en qué cosas podrá mantener de su antigua vida, sin ser consciente de que algunas han cambiado… y lo han hecho para siempre.

Una vez superada la «Amenaza de Andrómeda», yo os pregunto: ¿A qué le tenéis miedo? ¿A que la entrada del Mercadona sea más complicada que acomodarse en un avión de Ryanir? Bueno, pues yo no. Así no echo de menos el «priority» y ni las restricciones para el equipaje de mano. Porque mi mariposa curiosa y viajera tenía programado para hoy, precisamente hoy, un viaje a Tenerife. En su lugar, ha recorrido un par de supermercados con cajeras vestidas de odalisca… Y todo porque otra mariposa, negra como un murciélago, agitó antes sus alas en algún lugar de Asia.

Porque no todas las mariposas son iguales. La mía, además de lectora curiosa, es azul. No sé por qué, pero siempre me han atraído especialmente las que son de ese color.

Así que se me ha ocurrido mirar por internet y, aparte de enterarme que son originarias de América del Sur y Centroamérica, a las mariposas azules se les llama «Morpho».

Son peleonas, por lo visto, y además vuelan de forma irregular. Eso explica que sufran, con frecuencia, daños en las alas. Me he fijado y he visto que la mía también tiene un ala recortada. ¿Desde cuándo?

Sobre las mariposas azules, además, existe una leyenda que dice así:

«Hace muchos años un hombre enviudó y quedó a cargo de sus dos hijas. Las niñas eran muy curiosas, inteligentes y siempre tenían ansias de aprender. Constantemente asediaban a su padre con preguntas. A menudo el hombre podía responder sabiamente, sin embargo, en ocasiones no estaba seguro de poder ofrecerles a sus hijas una respuesta acertada.

Viendo la inquietud de las dos niñas, decidió enviarlas una temporada a convivir con un sabio que vivía en lo alto de una colina. El sabio era capaz de responder a todas las preguntas que las pequeñas le planteaban, sin ni siquiera dudar. Pero, un día, las hermanas idearon una pícara trampa para medir la sabiduría del sabio. Decidieron realizarle una pregunta que fuese incapaz de responder»

Las niñas se pusieron manos a la obra para llevar a cabo su plan. La mayor salió al campo y atrapó una mariposa azul, envolviéndola en su delantal para que no se escapase. A continuación, comenzó a explicarle a su hermana cuál sería el proceder.

«Mañana, mientras sostengo la mariposa azul en mis manos, le preguntaremos al sabio si está viva o muerta. Si responde que está viva, apretaré mis manos y la mataré. En cambio, si afirma que está muerta, la liberaré y volará libre. De esta forma, sea cual sea su respuesta, siempre será incorrecta».

A la mañana siguiente las niñas acudieron al sabio, deseosas de hacerle caer en su trampa, y le formularon la pregunta. Pero el hombre sonrío tranquilo y calmado y procedió a responder:

«Depende de ti, ella está en tus manos».

El viejo de la leyenda, por lo visto, era Benedetti, cuyo poema «Cómo va a ser tu día hoy» termina así:

«Lo que suceda hoy depende de mí. 

Yo debo escoger qué tipo de día voy a tener.

Que tengas un gran día…

a menos que tengas otros planes».

 

Processed with Focos

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CORONAVIRUS, DIA TREINTA

13 lunes Abr 2020

Posted by Time Advocate in INSPIRACIÓN, MOTIVACIÓN

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BESOS, GOBIERNO, HACIENDA, lunes, MERCADONA, plazos, SELFIE

Otro lunes que por fin es lunes. Con el mejor desayuno y amanecer posibles.

Atendidas las circunstancias, se entiende.

El día treinta de este tiempo suspendido será el día internacional de muchas cosas pero, por caer en el 13 de abril, también lo es «del beso». De momento, y no sabemos hasta cuándo, tenemos que conformarnos con mandarlos así, sellando los labios con la pantalla del móvil. Después… ya veremos.

Coincidiendo con el final de la Semana Santa, nuestro Gobierno ha tenido a bien «deshibernarnos». O como se diga. Mi actividad profesional -por otro lado- me permite salir a la calle, si bien con las limitaciones que todos ya conocemos. Vence plazo para presentar los trimestres en Hacienda (no me fío de que la Sra. Ministra al final los aplace). Y tampoco me queda mucha comida que digamos.

Puede parecer una boutade -sobre todo cuando el personal anda como loco por pasear perros y bolsas del Mercadona- pero a mí no me hace ninguna gracia pisar la calle.

Así que he diseñado, al milímetro, un plan perfecto para ir al despacho, hacer luego la compra y a la vuelta -que me pilla de paso- ver a mis hijos en persona, guardando la distancia, eso sí. ¿Notarán si les lanzo un beso a través de la mascarilla?

Mientras me preparo, oigo el sonido de la grúa de la obra de enfrente. Parece que es cierto, que hoy se despereza la actividad económica. O una parte de ella.

Después de dedicar un rato a recortarme la barba (da igual que lleve mascarilla o no), me visto con vaqueros, camisa azul, corbata con topos blancos y una chaqueta sport. Aparte de salir bien en la videollamada que tengo programada para las once, quiero hacerme un selfie en mesa de despacho con la mascarilla. De recuerdo (espero).

Además, visto lo que se dice y escribe por ahí, corro el riesgo de que me pare la Policía. O un comando del Ejército. Y no sé por qué, creo que con la chaqueta y la corbata igual resulta más creíble exponerles que mi propósito es ir a trabajar. Porque no quiero que me pase como al pianista de Polanski y tener que gritar eso de:

-¡No disparen! Soy polaco…

En el coche el reloj todavía marca, todavía, una horita menos. Ahora caigo en la cuenta de que en un día de estos suspendidos tuvimos que adelantar los relojes.

Apenas salgo de mi garaje cuando, como todos los días, transito por la calle «MAESTRO JOSE RAMON SAEZ», calle que dedicaron en su día a mi abuelo paterno (para el que no lo sepa). En cualquier caso, al ver mi nombre en la placa y circulando despacio por una calle desierta, siento que estoy viviendo un especie de Show de Truman. Sí, a mí también hay veces que me pasa.

Conforme me acerco a mi oficina y después de un mes sin hacer el recorrido, noto cómo los solares tienen la hierba más alta. Y veo también muchas, muchas flores. El tráfico es fluido, las calles lucen limpias y hasta la estación de servicio informa de que el gasóleo ha bajado del euro. No todo va a ser malo. Aun así, no me termino de fiar de las supuestas bondades de este ¿sueño?. Me pregunto si funcionará el ordenador después de treinta días o me tendrá bloqueado un buen rato mientras se actualiza.

Después de hacerme el selfie para el recuerdo, la mañana se va llenando de imprevistos y de llamadas… Apenas he tenido un rato para hacer el cappuccino de costumbre.

Cuando se hacen las 14:30 horas me tengo que volver a casa a comer, por supuesto sin comprar nada y sin ver, tampoco, a mis hijos.

Adiós jornada planificada, adiós. Tengo que volver por la tarde -me digo- puesto que no se han quedado presentados todos los trimestres.

Y es que, como dijo Helmuth Von Moltke,

Ningún plan de batalla sobrevive al contacto con el enemigo

Y de regreso a casa, justo cuando estoy recordando esa frase -lo juro- veo un cartel de publicidad enorme, junto a un salón de celebraciones, en el que aparece la foto de dos jóvenes sonrientes y la leyenda:

«Se nos casan Ramon e Isabel – 7/11/2020»

Pues eso.

Que hablando de hacer planes, chavales, que tengáis toda la suerte del mundo.

IMG_2407

 

 

 

 

 

 

 

 

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CORONAVIRUS, DÍA VEINTINUEVE

12 domingo Abr 2020

Posted by Time Advocate in INSPIRACIÓN, MOTIVACIÓN

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35, CATEDRAL, DEL REVÉS, EXALTACIÓN DE LA AMISTAD, FONTANA DI TREVI, JUMILLA, MENGUAL, MOLINA DE SEGURA, MURCIA, PIXAR, POR CUNA CABEZA, TANGO, TAORMINA

El vigesimonoveno día de este tiempo suspendido, otrora Domingo de Resurrección, me lo he desayunado con una sonrisa, una taza de té y esa canción de Los Secretos que tanto nos gusta y que habla, también, de resurrecciones:

«He muerto y he resucitado.

Con mis cenizas un árbol he plantado.

Su fruto ha dado

y, desde hoy, algo ha empezado».

Ayer me tomé el día de fiesta.

Para empezar, me dí un paseo por las calles de Murcia. Un paseo literario, claro, de la mano del famoso Mercero de Molina, Paco López Mengual.

¡Quién dijo que quedarse en casa era incompatible con pasear por las calles de Murcia!

El libro de Mengual condensa en uno los tres tipos de paseo que Frédéric Gros distingue en su ensayo «Andar, una filosofía»:

«Está el paseo como rito absoluto, creación de un alma infantil; el paseo como libre distracción, recreo del espíritu; y el paseo como redescubrimiento«.

Cuando vuelva a pisar esas calles juro que no volveré a verlas con los mismos ojos.

-¿Seguirán -me pregunto- los Dimitri tocando «Por una cabeza» en la Plaza de la Cruz, justo en la esquina donde empiezan los Soportales de la Catedral?

El confinamiento le ha dado la vuelta -como a un calcetín- a muchas cosas de la vida y nos la ha puesto «del revés», como el título de aquella maravillosa película de Pixar. Antes uno paseaba para suspender -por un tiempo determinado- las preocupaciones del día a día. Y acallar esas voces que, como nos recuerda esa película, llevamos dentro.

Ahora pasa justo lo contrario. Que mueves los pies con la mente, con la que vuelas de La Fontana Di Trevi al Teatro Greco di Taormina, por ejemplo. De este confinamiento vamos a salir todos con habilidades insospechadas, más allá de manejarnos con soltura con todas las plataformas de videollamada múltiple.

Y como me sucedía antes de que llegar el tiempo suspendido, resulta que mi paseo puede derivar en «tardeo» y en el famoso «no me toquéis las palmas, que me conozco». Así que ayer fue también un día de «quedadas».

Bajé al trastero a por una botella de vino que, como el velón del otro día, guardé para una especial ocasión; porque esa fue la única condición que me puso quien, con todo su afecto, me la regaló un día de esos apresurados, en los que tanto corres -para no llegar a ningún sitio-, con el móvil en una mano y en la otra, la cartera.

El vino se llama (se llamaba, porque en mi crucero imaginario ya ha sido despedido con salvas y honores) «35»; es de D.O. Jumilla y su etiqueta contiene, como no podia ser menos, toda una exaltación de la amistad:

«35 apasionados del vino, amantes de la vida, amigos del alma y optimistas sin cura».

Una proclama, una declaración de principios a la que en su momento no le eché cuentas, pero que ahora me llega bien dentro y cobra todo sentido. Otro mensaje en una botella.

El roce con las amistades está suspendido, pero sigue latente; como las semillas en el desierto, a las que bastan unas simples gotas de agua para que germinen. En nuestro caso, una copa de vino y una buena conexión de internet.

Y como esto es un «no parar», termino apresurado la entrada de hoy, que «me han vuelto a liar» y a las 13:30 tenemos «videoaperitivo».

Positivos y optimistas sin cura, doctora. Porque la vida -como el agua- siempre busca su camino y cada cual sabrá encontrar el suyo.

Pero mejor -mucho mejor- caminando acompañados, como dice la canción.

MENGUAL

 

 

 

 

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CORONAVIRUS, DÍA VEINTIOCHO

11 sábado Abr 2020

Posted by Time Advocate in INSPIRACIÓN

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AMOS, BADOO, CAVE CANEM, MEETIC, PERROS, POF, TINDER

Murcia. Año Uno DC (Después del Coronavirus).

Érase una vez, en una cápsula habitacional cualquiera…

“MARTIN, 32. Viajero”. Solo se le ha quitado esa cara de lechuguino después de ciscarme en su mochila. No has parado de gritar “Boswell, Boswell, Boooswell, no seas maaaalo”. Laura, de verdad, te digo yo que no te convenía. Imagina: vosotros siempre por ahí, de viaje. Tú y él. Sin mí. ¿Serías capaz de abandonarme? ¿Es que te has cansado de mi compañía? Mucho hotel para perros por aquí, que se si vas a estar mejor que quieres por allá… Bah. Al final te iba a echar de menos. Lo sabes. Y tú a mí. Así que para qué probar. Adiós Martin, adiooooos.

“LUCAS, 31. Fotógrafo”. Mmmm, a mí no me engaña. Fotógrafo. Bah. Siento haber regado su colección de filtros. Pero, la verdad, no te convenía. A ver, Laura. Escúchame. No sé si me entiendes, pero me da igual. Lo he hecho por ti. Con la excusa de las fotos te estabas poniendo, no sé, ¿tontica? ¿Pero es que no te dabas cuenta de que quería llevarte al huerto? La única manera de parar la sesión era así, con una buena meada. Además, fíjate bien, querida: valoraba más su equipo de fotografía que a ti. Menudo cabreo se ha pegado. ¿Te he dicho alguna vez que te pones muy guapa cuando me regañas? Qué bien, al fin solos otra vez. Los dos.

“PATRICK, 28. Soñador”. ¿Soñadoooor? Eres incorregible, Laura. Beber un poco de detergente me ha costado visita al veterinario –puaj–. Y buen dolor de estómago. Pero al final te he librado de su compañía. Tú no parabas de llorar, “Boswell, Boswell, Boooswell, qué te has hechoooo”. Sigue soñando, Patrick. Porque Laura jamás llegará a mirarte así.

“LOGAN, 31. Runner”. Lo siento, Laura. De corazón. Siento haber mordido sus zaaaaapas. Está mal. Pero el castigo me ha parecido desproporcionado. Toda la noche oyendo cómo correteaban las ratas por la palmera. Buf. Te prometo que no se volverá repetir. Pero no me vuelvas a mandar a dormir al raso. ¿Vale? Menuda cara se te ha puesto cuando he aparecido con la rata en la boca. Juas.

¿Ya estamos otra vez con la maquinita? Eres incorregible. A ver cómo se llama este. “PAUL, 35. Ing…” Espera, espera. ¿Es cierto lo que ven mis ojos? ¿Cómo se llamará esa preciosidad que tiene entre sus brazos? Porfi, porfi, porfi, dale que sí … Bieeen, cita en el parque. Seremos felices, felices los cuatro, como dijo Maluma. Estoy deseando enseñarle mis árboles favoritos. Guau.

Cuando terminó el confinamiento no volvieron a verse partidos de fútbol con público; tampoco se organizaron más conciertos ni festivales. Como los repuntes infecciosos eran recurrentes, se prohibieron las fiestas populares multitudinarias. Desaparecieron -por falta de clientela- los gimnasios y las academias de baile. Todo el mundo tenía miedo a tocarse o ser tocado.

Los pocos bares que consiguieron abrir de nuevo lo hicieron en unas condiciones de distanciamiento tales que impedían la conversación y no digamos ya cualquier tipo de aproximación o contacto físico entre los clientes.

A través de las mascarillas la gente apenas podía cruzarse una mirada. Asi que todo el mundo siguió enganchado a sus pantallas.

Y sin acordarse de que, al final, los perros -de tanto haberlos paseado- se habían convertido en los verdaderos amos.

CAVE CANEM

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