• Acerca de

AMANECE EN MERCURIO

AMANECE EN MERCURIO

Archivos de autor: Time Advocate

CORONAVIRUS, DIA TREINTA Y UNO

14 martes Abr 2020

Posted by Time Advocate in INSPIRACIÓN, MOTIVACIÓN

≈ Deja un comentario

Etiquetas

AZUL, BENEDETTI, BORGES, BUENOS AIRES, CORTÁZAR, EFECTO MARIPOSA, LEYENDA DE LA MARIPOSA AZUL, MARIPOSA, MORPHO, ROMA, SAN TELMO, TRASTEVERE

«Esta mañana desperté emocionado
con todas las cosas que tengo que hacer
antes que el reloj sonara».

(«Cómo va a ser tu día hoy» – Mario BENEDETTI)

Emocionado.

Porque me desperté sin reloj.

Porque aún no me había dormido y ya estaba deseando abrir los ojos.

Porque todo el mundo cree vivir la misma pesadilla.

Y a mí ya solo me da por soñar con que mi trastero sea cada vez más pequeñito.

Después de soñar un rato más despierto, el trigésimoprimer día de este tiempo suspendido ha sido el día del reabastecimiento: he comprado comida para pasar, cuando menos, otro mes más encerrado en casa. Bueno, prefiero pensar que, en realidad, lo hago navegando en un crucero imaginario.

Antes de reembarcarme y afrontar la segunta etapa de esta aventura, he conseguido ver a mis hijos. Están en plena forma. Al menos lo que se ve desde la calle, a través de una ventana y por encima de la mascarilla.

Mi hija me agradece la visita a su manera y me despide con guasa: «Adiós, señor repartidor de Glovo» (le he llevado un par de smothies de frambuesa y una tableta de chocolate «Valor» con stevia: sus favoritos). Humor negro, como el chocolate. Tiene a quién parecerse.

Al llegar a casa me entretengo un rato en ordenar y organizar una compra que me ha costado dos viajes subir desde el garaje. Como es lógico, empiezo con los refigerados.

Y la veo allí.

Hace tiempo que de la puerta de mi frigorífico se enseñoreó una mariposa azul que compré en Roma, paseando una noche de primavera por el barrio del Trastevere. Ahí la tengo, como digo, mirando tres imanes que son otras tantas efigies de Borges, Cortázar y… Benedetti, el del poema. Son otros recuerdos que también reabastecen mi alma viajera. Pero en este caso traídos del Mercado de San Telmo, en Buenos Aires.

Para los antiguos, la mariposa es el emblema del alma y de la atracción inconsciente hacia lo luminoso. Dicen que es el símbolo del renacer porque representa, asimismo, la necesidad de cambio y mayor libertad.

El tiempo suspendido también está siendo un tiempo de transformación. El personal anda enredado pensando en qué cosas podrá mantener de su antigua vida, sin ser consciente de que algunas han cambiado… y lo han hecho para siempre.

Una vez superada la «Amenaza de Andrómeda», yo os pregunto: ¿A qué le tenéis miedo? ¿A que la entrada del Mercadona sea más complicada que acomodarse en un avión de Ryanir? Bueno, pues yo no. Así no echo de menos el «priority» y ni las restricciones para el equipaje de mano. Porque mi mariposa curiosa y viajera tenía programado para hoy, precisamente hoy, un viaje a Tenerife. En su lugar, ha recorrido un par de supermercados con cajeras vestidas de odalisca… Y todo porque otra mariposa, negra como un murciélago, agitó antes sus alas en algún lugar de Asia.

Porque no todas las mariposas son iguales. La mía, además de lectora curiosa, es azul. No sé por qué, pero siempre me han atraído especialmente las que son de ese color.

Así que se me ha ocurrido mirar por internet y, aparte de enterarme que son originarias de América del Sur y Centroamérica, a las mariposas azules se les llama «Morpho».

Son peleonas, por lo visto, y además vuelan de forma irregular. Eso explica que sufran, con frecuencia, daños en las alas. Me he fijado y he visto que la mía también tiene un ala recortada. ¿Desde cuándo?

Sobre las mariposas azules, además, existe una leyenda que dice así:

«Hace muchos años un hombre enviudó y quedó a cargo de sus dos hijas. Las niñas eran muy curiosas, inteligentes y siempre tenían ansias de aprender. Constantemente asediaban a su padre con preguntas. A menudo el hombre podía responder sabiamente, sin embargo, en ocasiones no estaba seguro de poder ofrecerles a sus hijas una respuesta acertada.

Viendo la inquietud de las dos niñas, decidió enviarlas una temporada a convivir con un sabio que vivía en lo alto de una colina. El sabio era capaz de responder a todas las preguntas que las pequeñas le planteaban, sin ni siquiera dudar. Pero, un día, las hermanas idearon una pícara trampa para medir la sabiduría del sabio. Decidieron realizarle una pregunta que fuese incapaz de responder»

Las niñas se pusieron manos a la obra para llevar a cabo su plan. La mayor salió al campo y atrapó una mariposa azul, envolviéndola en su delantal para que no se escapase. A continuación, comenzó a explicarle a su hermana cuál sería el proceder.

«Mañana, mientras sostengo la mariposa azul en mis manos, le preguntaremos al sabio si está viva o muerta. Si responde que está viva, apretaré mis manos y la mataré. En cambio, si afirma que está muerta, la liberaré y volará libre. De esta forma, sea cual sea su respuesta, siempre será incorrecta».

A la mañana siguiente las niñas acudieron al sabio, deseosas de hacerle caer en su trampa, y le formularon la pregunta. Pero el hombre sonrío tranquilo y calmado y procedió a responder:

«Depende de ti, ella está en tus manos».

El viejo de la leyenda, por lo visto, era Benedetti, cuyo poema «Cómo va a ser tu día hoy» termina así:

«Lo que suceda hoy depende de mí. 

Yo debo escoger qué tipo de día voy a tener.

Que tengas un gran día…

a menos que tengas otros planes».

 

Processed with Focos

Comparte esto:

  • Compartir en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook
  • Share on LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn
  • Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X
  • Email a link to a friend (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico
  • Imprimir (Se abre en una ventana nueva) Imprimir
Me gusta Cargando...

CORONAVIRUS, DIA TREINTA

13 lunes Abr 2020

Posted by Time Advocate in INSPIRACIÓN, MOTIVACIÓN

≈ Deja un comentario

Etiquetas

BESOS, GOBIERNO, HACIENDA, lunes, MERCADONA, plazos, SELFIE

Otro lunes que por fin es lunes. Con el mejor desayuno y amanecer posibles.

Atendidas las circunstancias, se entiende.

El día treinta de este tiempo suspendido será el día internacional de muchas cosas pero, por caer en el 13 de abril, también lo es «del beso». De momento, y no sabemos hasta cuándo, tenemos que conformarnos con mandarlos así, sellando los labios con la pantalla del móvil. Después… ya veremos.

Coincidiendo con el final de la Semana Santa, nuestro Gobierno ha tenido a bien «deshibernarnos». O como se diga. Mi actividad profesional -por otro lado- me permite salir a la calle, si bien con las limitaciones que todos ya conocemos. Vence plazo para presentar los trimestres en Hacienda (no me fío de que la Sra. Ministra al final los aplace). Y tampoco me queda mucha comida que digamos.

Puede parecer una boutade -sobre todo cuando el personal anda como loco por pasear perros y bolsas del Mercadona- pero a mí no me hace ninguna gracia pisar la calle.

Así que he diseñado, al milímetro, un plan perfecto para ir al despacho, hacer luego la compra y a la vuelta -que me pilla de paso- ver a mis hijos en persona, guardando la distancia, eso sí. ¿Notarán si les lanzo un beso a través de la mascarilla?

Mientras me preparo, oigo el sonido de la grúa de la obra de enfrente. Parece que es cierto, que hoy se despereza la actividad económica. O una parte de ella.

Después de dedicar un rato a recortarme la barba (da igual que lleve mascarilla o no), me visto con vaqueros, camisa azul, corbata con topos blancos y una chaqueta sport. Aparte de salir bien en la videollamada que tengo programada para las once, quiero hacerme un selfie en mesa de despacho con la mascarilla. De recuerdo (espero).

Además, visto lo que se dice y escribe por ahí, corro el riesgo de que me pare la Policía. O un comando del Ejército. Y no sé por qué, creo que con la chaqueta y la corbata igual resulta más creíble exponerles que mi propósito es ir a trabajar. Porque no quiero que me pase como al pianista de Polanski y tener que gritar eso de:

-¡No disparen! Soy polaco…

En el coche el reloj todavía marca, todavía, una horita menos. Ahora caigo en la cuenta de que en un día de estos suspendidos tuvimos que adelantar los relojes.

Apenas salgo de mi garaje cuando, como todos los días, transito por la calle «MAESTRO JOSE RAMON SAEZ», calle que dedicaron en su día a mi abuelo paterno (para el que no lo sepa). En cualquier caso, al ver mi nombre en la placa y circulando despacio por una calle desierta, siento que estoy viviendo un especie de Show de Truman. Sí, a mí también hay veces que me pasa.

Conforme me acerco a mi oficina y después de un mes sin hacer el recorrido, noto cómo los solares tienen la hierba más alta. Y veo también muchas, muchas flores. El tráfico es fluido, las calles lucen limpias y hasta la estación de servicio informa de que el gasóleo ha bajado del euro. No todo va a ser malo. Aun así, no me termino de fiar de las supuestas bondades de este ¿sueño?. Me pregunto si funcionará el ordenador después de treinta días o me tendrá bloqueado un buen rato mientras se actualiza.

Después de hacerme el selfie para el recuerdo, la mañana se va llenando de imprevistos y de llamadas… Apenas he tenido un rato para hacer el cappuccino de costumbre.

Cuando se hacen las 14:30 horas me tengo que volver a casa a comer, por supuesto sin comprar nada y sin ver, tampoco, a mis hijos.

Adiós jornada planificada, adiós. Tengo que volver por la tarde -me digo- puesto que no se han quedado presentados todos los trimestres.

Y es que, como dijo Helmuth Von Moltke,

Ningún plan de batalla sobrevive al contacto con el enemigo

Y de regreso a casa, justo cuando estoy recordando esa frase -lo juro- veo un cartel de publicidad enorme, junto a un salón de celebraciones, en el que aparece la foto de dos jóvenes sonrientes y la leyenda:

«Se nos casan Ramon e Isabel – 7/11/2020»

Pues eso.

Que hablando de hacer planes, chavales, que tengáis toda la suerte del mundo.

IMG_2407

 

 

 

 

 

 

 

 

Comparte esto:

  • Compartir en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook
  • Share on LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn
  • Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X
  • Email a link to a friend (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico
  • Imprimir (Se abre en una ventana nueva) Imprimir
Me gusta Cargando...

CORONAVIRUS, DÍA VEINTINUEVE

12 domingo Abr 2020

Posted by Time Advocate in INSPIRACIÓN, MOTIVACIÓN

≈ 1 comentario

Etiquetas

35, CATEDRAL, DEL REVÉS, EXALTACIÓN DE LA AMISTAD, FONTANA DI TREVI, JUMILLA, MENGUAL, MOLINA DE SEGURA, MURCIA, PIXAR, POR CUNA CABEZA, TANGO, TAORMINA

El vigesimonoveno día de este tiempo suspendido, otrora Domingo de Resurrección, me lo he desayunado con una sonrisa, una taza de té y esa canción de Los Secretos que tanto nos gusta y que habla, también, de resurrecciones:

«He muerto y he resucitado.

Con mis cenizas un árbol he plantado.

Su fruto ha dado

y, desde hoy, algo ha empezado».

Ayer me tomé el día de fiesta.

Para empezar, me dí un paseo por las calles de Murcia. Un paseo literario, claro, de la mano del famoso Mercero de Molina, Paco López Mengual.

¡Quién dijo que quedarse en casa era incompatible con pasear por las calles de Murcia!

El libro de Mengual condensa en uno los tres tipos de paseo que Frédéric Gros distingue en su ensayo «Andar, una filosofía»:

«Está el paseo como rito absoluto, creación de un alma infantil; el paseo como libre distracción, recreo del espíritu; y el paseo como redescubrimiento«.

Cuando vuelva a pisar esas calles juro que no volveré a verlas con los mismos ojos.

-¿Seguirán -me pregunto- los Dimitri tocando «Por una cabeza» en la Plaza de la Cruz, justo en la esquina donde empiezan los Soportales de la Catedral?

El confinamiento le ha dado la vuelta -como a un calcetín- a muchas cosas de la vida y nos la ha puesto «del revés», como el título de aquella maravillosa película de Pixar. Antes uno paseaba para suspender -por un tiempo determinado- las preocupaciones del día a día. Y acallar esas voces que, como nos recuerda esa película, llevamos dentro.

Ahora pasa justo lo contrario. Que mueves los pies con la mente, con la que vuelas de La Fontana Di Trevi al Teatro Greco di Taormina, por ejemplo. De este confinamiento vamos a salir todos con habilidades insospechadas, más allá de manejarnos con soltura con todas las plataformas de videollamada múltiple.

Y como me sucedía antes de que llegar el tiempo suspendido, resulta que mi paseo puede derivar en «tardeo» y en el famoso «no me toquéis las palmas, que me conozco». Así que ayer fue también un día de «quedadas».

Bajé al trastero a por una botella de vino que, como el velón del otro día, guardé para una especial ocasión; porque esa fue la única condición que me puso quien, con todo su afecto, me la regaló un día de esos apresurados, en los que tanto corres -para no llegar a ningún sitio-, con el móvil en una mano y en la otra, la cartera.

El vino se llama (se llamaba, porque en mi crucero imaginario ya ha sido despedido con salvas y honores) «35»; es de D.O. Jumilla y su etiqueta contiene, como no podia ser menos, toda una exaltación de la amistad:

«35 apasionados del vino, amantes de la vida, amigos del alma y optimistas sin cura».

Una proclama, una declaración de principios a la que en su momento no le eché cuentas, pero que ahora me llega bien dentro y cobra todo sentido. Otro mensaje en una botella.

El roce con las amistades está suspendido, pero sigue latente; como las semillas en el desierto, a las que bastan unas simples gotas de agua para que germinen. En nuestro caso, una copa de vino y una buena conexión de internet.

Y como esto es un «no parar», termino apresurado la entrada de hoy, que «me han vuelto a liar» y a las 13:30 tenemos «videoaperitivo».

Positivos y optimistas sin cura, doctora. Porque la vida -como el agua- siempre busca su camino y cada cual sabrá encontrar el suyo.

Pero mejor -mucho mejor- caminando acompañados, como dice la canción.

MENGUAL

 

 

 

 

Comparte esto:

  • Compartir en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook
  • Share on LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn
  • Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X
  • Email a link to a friend (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico
  • Imprimir (Se abre en una ventana nueva) Imprimir
Me gusta Cargando...

CORONAVIRUS, DÍA VEINTIOCHO

11 sábado Abr 2020

Posted by Time Advocate in INSPIRACIÓN

≈ 1 comentario

Etiquetas

AMOS, BADOO, CAVE CANEM, MEETIC, PERROS, POF, TINDER

Murcia. Año Uno DC (Después del Coronavirus).

Érase una vez, en una cápsula habitacional cualquiera…

“MARTIN, 32. Viajero”. Solo se le ha quitado esa cara de lechuguino después de ciscarme en su mochila. No has parado de gritar “Boswell, Boswell, Boooswell, no seas maaaalo”. Laura, de verdad, te digo yo que no te convenía. Imagina: vosotros siempre por ahí, de viaje. Tú y él. Sin mí. ¿Serías capaz de abandonarme? ¿Es que te has cansado de mi compañía? Mucho hotel para perros por aquí, que se si vas a estar mejor que quieres por allá… Bah. Al final te iba a echar de menos. Lo sabes. Y tú a mí. Así que para qué probar. Adiós Martin, adiooooos.

“LUCAS, 31. Fotógrafo”. Mmmm, a mí no me engaña. Fotógrafo. Bah. Siento haber regado su colección de filtros. Pero, la verdad, no te convenía. A ver, Laura. Escúchame. No sé si me entiendes, pero me da igual. Lo he hecho por ti. Con la excusa de las fotos te estabas poniendo, no sé, ¿tontica? ¿Pero es que no te dabas cuenta de que quería llevarte al huerto? La única manera de parar la sesión era así, con una buena meada. Además, fíjate bien, querida: valoraba más su equipo de fotografía que a ti. Menudo cabreo se ha pegado. ¿Te he dicho alguna vez que te pones muy guapa cuando me regañas? Qué bien, al fin solos otra vez. Los dos.

“PATRICK, 28. Soñador”. ¿Soñadoooor? Eres incorregible, Laura. Beber un poco de detergente me ha costado visita al veterinario –puaj–. Y buen dolor de estómago. Pero al final te he librado de su compañía. Tú no parabas de llorar, “Boswell, Boswell, Boooswell, qué te has hechoooo”. Sigue soñando, Patrick. Porque Laura jamás llegará a mirarte así.

“LOGAN, 31. Runner”. Lo siento, Laura. De corazón. Siento haber mordido sus zaaaaapas. Está mal. Pero el castigo me ha parecido desproporcionado. Toda la noche oyendo cómo correteaban las ratas por la palmera. Buf. Te prometo que no se volverá repetir. Pero no me vuelvas a mandar a dormir al raso. ¿Vale? Menuda cara se te ha puesto cuando he aparecido con la rata en la boca. Juas.

¿Ya estamos otra vez con la maquinita? Eres incorregible. A ver cómo se llama este. “PAUL, 35. Ing…” Espera, espera. ¿Es cierto lo que ven mis ojos? ¿Cómo se llamará esa preciosidad que tiene entre sus brazos? Porfi, porfi, porfi, dale que sí … Bieeen, cita en el parque. Seremos felices, felices los cuatro, como dijo Maluma. Estoy deseando enseñarle mis árboles favoritos. Guau.

Cuando terminó el confinamiento no volvieron a verse partidos de fútbol con público; tampoco se organizaron más conciertos ni festivales. Como los repuntes infecciosos eran recurrentes, se prohibieron las fiestas populares multitudinarias. Desaparecieron -por falta de clientela- los gimnasios y las academias de baile. Todo el mundo tenía miedo a tocarse o ser tocado.

Los pocos bares que consiguieron abrir de nuevo lo hicieron en unas condiciones de distanciamiento tales que impedían la conversación y no digamos ya cualquier tipo de aproximación o contacto físico entre los clientes.

A través de las mascarillas la gente apenas podía cruzarse una mirada. Asi que todo el mundo siguió enganchado a sus pantallas.

Y sin acordarse de que, al final, los perros -de tanto haberlos paseado- se habían convertido en los verdaderos amos.

CAVE CANEM

Comparte esto:

  • Compartir en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook
  • Share on LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn
  • Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X
  • Email a link to a friend (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico
  • Imprimir (Se abre en una ventana nueva) Imprimir
Me gusta Cargando...

CORONAVIRUS, DÍA VEINTISIETE

10 viernes Abr 2020

Posted by Time Advocate in INSPIRACIÓN, MOTIVACIÓN, Sin categoría

≈ 1 comentario

Etiquetas

BELLEZA Y FRAGILIDAD, COSMONAUTAS, DESCOMPRESIÓN, INGRAVIDEZ, LIBRO NEGRO DEL EMPERENDEDOR, LUNA, MIGUEL ANGEL HERNANDEZ, NAZARENOS, REY LOBO, SUBMARINOS, TRIAS DE BES

El vigésimoséptimo día de este tiempo suspendido empieza a ritmo de tambor destemplado. Esta vez no se han esperado a la hora de los aplausos. Es Viernes Santo y, por lo visto, tengo un vecino nazareno. Nazareno y motivado.

Lo escucho desde mi terraza mientras me desperezo y le doy los buenos días al Rey Lobo. Además de una aleta de tiburón, como dije ayer, Monteagudo semeja de lejos también la torreta de un submarino. Y el Santo, su periscopio.

Y hablando de submarinos.

Me acuerdo de lo que contaba el economista Trias de Bes («El libro negro del emprendedor»), que ya nos previno de los socios: si necesitas capital, dijo, mejor pide un préstamo; si necesitas mano de obra, contrata operarios. Pero si, por lo que sea, no puedes prescindir de ellos, antes de iniciar cualquier negocio intenta imaginarte cruzando el Atlántico con los posibles candidatos … encerrados en un submarino.

Noto que a estas alturas de confinamiento está afectando la presión. Sobre todo desde ayer, en que se confirmó lo que algunos ya sabíamos: que esto va para largo.

En una charla retransmitida por Instagram (mi primera vez, aquí queda consignado), escucho esta tarde al escritor Miguel Ángel Hernández decir que lo único que tenemos que hacer es estar en casa y preocuparnos solo de que «no se nos vaya la pinza». Tiene razón.

Navegar en un submarino, sin tener referencias de fechas, o si es de día o de noche, tiene que afectar al cuerpo y a la mente. Y no digamos ya a las relaciones interpersonales. Así que me da igual que sea Viernes Santo. Como si es lunes. El despertador suena a la misma hora e intento mantener una rutina: un tiempo para la lectura, otro para el trabajo, otro para el ejercicio físico, otro para la formación y otro para las llamadas… A veces hasta me acuerdo de comer. Pero no dejo que «se me vaya la pinza».

Como ejemplo me vale el del submarino, pero también podría ser el de una estación espacial o una expedición científica en la Antártida. Los cenizos me dirán que esa gente está preparada, que lo hacen de forma voluntaria, que es su elección… Bueno, yo con cenizos no querría ni ir al supermercado de la esquina. Y menos en un submarino. Por si se les va la pinza y empieza a molestarles que me deje la tapa del váter abierta. O miguitas en la encimera de la cocina. Mejor solo.

Hay gente que te dice que no aguanta más; que está deseando salir y recuperar su vida pasada (qué ilusos). No sé si estamos preparados para gestionar la fase de descompresión.

Porque tampoco va a ser fácil. Los buzos que regresan muy rápido a la superficie corren el riesgo de sufrir un síndrome de descompresión. Y a los cosmonautas recién aterrizados los tienen que coger en brazos; que de tanta ingravidez se les encogieron los músculos de las piernas.

Sea lo que sea, ya se verá. No tengamos prisa.

Y quedémonos con la parte positiva de esta historia, que también la tiene.

Que al volver a la Tierra podamos decir que desde nuestro confinamiento la vimos como algo bello y frágil a la vez. Al menos así lo han contado quienes han tenido la suerte de verla desde la Luna.

Belleza y fragilidad. Eso es lo que veo todos los días desde que me levanto hasta que me acuesto.

 

 

 

 

 

 

Comparte esto:

  • Compartir en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook
  • Share on LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn
  • Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X
  • Email a link to a friend (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico
  • Imprimir (Se abre en una ventana nueva) Imprimir
Me gusta Cargando...

CORONAVIRUS, DÍA VEINTISÉIS

09 jueves Abr 2020

Posted by Time Advocate in INSPIRACIÓN, MOTIVACIÓN

≈ 3 comentarios

Etiquetas

CHINA, CINE, CUENTO DE LA RANA, FACEBOOK, MUJERES HOMBRES Y VICEVERSA, QUINT CAZATIBURONES, REY LOBO, SREBRENICA, TIBURÓN, UNIDAD, WARREN BENNIS

AMANECE REY LOBO

Amaneció en Mercurio; y amanece también aquí, en La Tierra.

Me asomo a la terraza, el puente de mi imaginario crucero, para aspirar olor a primavera y azahar.

-¿Qué tal amaneciste hoy, Rey Lobo? -grito mirando hacia el Castillo de Monteagudo. Fotografío su silueta, que se recorta al fondo como la dorsal de un gran tiburón blanco.

Aunque al cielo lo han pintado (¿quiénes?) del mismo color que el del napalm, esta mañana no me levanto pensando en guerras ni en victorias. «Descanse, Coronel Killroy» -pienso-. Paz y amor, hermanos. Paz y amor.

Así empiezo el vigésimosexto día de este tiempo suspendido que, conforme a lo previsto, también ha sido prorrogado hasta el día 26 de abril. No me sorprende nada; y no porque fuera algo que se estaba filtrando a la prensa desde el pasado fin de semana. Más sencillo aún. El mismo día en que se pararon los relojes, en algún papelote de esos que circularon por ahí, me apareció leer esa fecha, la del 26 de abril. Si mal no recuerdo fue en uno de Hacienda, que se autodescargaba de obligaciones hasta esa fecha. Quien me conoce sabe que no miento, que hasta lo comenté con mis íntimos.

Pero vamos con las malas noticias y con esa intención absurda de aplazarlas todo lo que se pueda. Digo absurda, porque a mí me gustaría que me dijeran toda la verdad, sin paños calientes. Para saber a qué atenerme.

Vivimos en una sociedad infantilizada. De ello ya se han encargado -toma conspiración- la telebasura y un sistema educativo que pasa de curso a los nenes a pesar de no aprobar las asignaturas (no digamos ya con faltas de ortografía y sin comprensión lectora). Y los gatitos del Facebook, que no se me olvidan. Esos quizá sean los peores.

Se dijo en su momento que la educación moldeaba las mentes de manera uniforme, sin entender las distintas capacidades e inquietudes de cada cual. Porque lo importante, al fin y al cabo, era que los futuros egresados aprendieran a hacer una fila y respetar el toque de sirena. De esa manera se tendría una masa acrítica de futuros obreros, disciplinados ellos, acostumbrados a seguir sencillas instrucciones: las cuatro reglas, los colores («aprende a distinguir, nene, no vaya a ser que algún día te equivoques con las mezclas y salgamos todos volando»)… y los conjuntos, subconjuntos e intersecciones.

Pero ha llegado un momento en que las fábricas se han deslocalizado y no demandan más operarios. O, bien, les pasa como predijo Warren G. Bennis, que se bastan con dos empleados: un hombre y un perro. «El cometido del hombre -dijo Bennis- sería el de dar de comer al perro; y el del perro, que el hombre no toque el ordenador».

Así que ahora poco importa que vayan saliendo ninis, todos (ellas, ellos y viceversa), porque para estar dando tumbos por la calle, mejor que estén en casa de los papás, bien cómodos. Y, por si salen y se pierden, geolocalizados. Renunciando, como hacen, a la intimidad con la misma alegría con la que le van dando «me gusta» a los videos de gatitos.

Y a la nueva sociedad resultante de este proceso, infantilizada, se le van suministrando pequeñas dosis de verdad, en pildoritas. No sea que a alguno de los culivotantes se le ocurra hacer alguna tontería y, se eche a la calle para, en lugar de pasear la bolsa del Mercadona (o su mascota), quejarse; o, peor aún, que cuando dejen de estar fumaos, terminen pintándole la cara -o la fachada del chalet- a alguien.

La próxima miguita que nos han dejado caer es que el «desconfinamiento» se va a hacer por fases y, en lugar de mandar a todo el mundo a su casa, como ahora, irán juntando a todos los sospechosos de estar infectados en centros de internamiento. Eso por ser fino y no utilizar el verbo «concentrar»; porque entonces se me va el sustantivo «campo de». Cosas de la Historia que dijeron que nunca más se iban a repetir. Y mira lo que pasó en los años 90 en Srebrenica. A solo dos horas de vuelo desde Madrid. Por ejemplo.

¿Se puede arrestar y privar de libertad a una persona sin haber cometido un delito merced a una norma que no es el Código Penal y que ni siquiera tiene rango de Ley Orgánica?

-Queda Ud. arrestado como sospechoso de ser «infectado asintomático».

Como jurista tengo mis dudas. En cualquier caso, ¿no podemos discutir esto?

Con el Tribunal Consticional mirando la superluna rosa, oportunidad de oro para quitarse de enmedio a los revoltosos, a los cuestionadores, a los críticos y a los disidentes; al «otro» y al de «enfrente». Ah, perdón, que ahora les llaman «asintomáticos». Ya están preparadas -y en uso- las morgues y las fosas comunes.

La sociedad está en modo bizcochable: han conseguido que veamos con naturalidad que se le quite la máscara a «un viejo» para salvar a «un joven», una suerte de «eutanasia selectiva», o como se le quiera llamar, pero que no está legislada. Y, ojo, que a diferencia de los del corredor de la muerte, aquí nadie puede apelar su condena. Porque ahora se muere solo. La presión sobre los sanitarios, me cuentan, empieza a ser insorpotable.

¿Quién ha decidido qué vida vale más? ¿Un protocolo médico?

Antiabortistas, animalistas, activistas de los derechos civiles, ¿dónde estáis? ¿Por qué callan ahora las batucadas?

Pero, claro, soy un exagerado. Un idiota. Un conspiranoico. O será que me ha sentado mal el jenjibre.

Por si acaso, nos cuentan que en China acabaron pronto con el coronavirus gracias a que era una sociedad disciplinada. Que saben obedecer. Unidad y un paso al frente, todos a una. Que si criticas, eres un antipatriota. Que se lo digan a los húngaros ahora. Y, a todo esto, la UE haciendo, una vez más, el avestruz. Comunidad Económica Cesante, debería llamarse.

Esto es como lo de lo del cuento de la rana, que se iba cociendo en agua caliente, poco a poco, sin enterarse. Pero no hay duda de que el agua se está calentando: aceptamos con resignación los registros de los vehículos. Sin orden judicial y sin ser acusados de la comisión de ningún delito.

Mientras tanto, los abogados quietos; porque los juzgados han sido clausurados salvo para atender aquellos asuntos que, de forma tasada, permitieron como excepción cuando decretaron el estado de alarma.

Yo, que no sirvo a ningún amo, tampoco he firmado ningún cheque en blanco. Y ya llegará la hora de pedir responsabilidades por los excesos.

Mientras tanto, canturreo en mi hamaca como lo haría Quint, el Cazatiburones:

Ya me marcho de aquí,

Linda Dama Española.

Adiós que me voy,

Oh preciosa mujer.

Porque orden tenemos

De zarpar hacia Boston.

Y quizá nunca más nos volvamos a veeeeer.

 

(bueno, eso último se puede borrar; que cuando pase espero que nos veamos todos; en Boston, en California o donde se tercie)

 

 

 

Comparte esto:

  • Compartir en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook
  • Share on LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn
  • Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X
  • Email a link to a friend (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico
  • Imprimir (Se abre en una ventana nueva) Imprimir
Me gusta Cargando...

CORONAVIRUS, DIA VEINTICINCO

08 miércoles Abr 2020

Posted by Time Advocate in INSPIRACIÓN, MOTIVACIÓN

≈ Deja un comentario

Etiquetas

CARAMELOS, HABAS, HER, HUERTANOS, INTERSTELLAR, JOAQUIN PHOENIX, LOS COLORAOS, MIERCOLES SANTO, MONAS, PROCESIONES, REPIZCO

El día que hace veinticinco de los de este tiempo suspendido es Miércoles Santo, que en Murcia, mi ciudad, se celebra con un desparrame de nazarenos calzados con esparteñas y medias «de repizco». Para el que no lo sepa, van vestidos mitad huertanos, mitad penitentes, con túnicas rojas donde esconden habas, monas y kilos de caramelos que van repartiendo a lo largo del recorrido. Todo el mundo los conoce como «Los Coloraos«. Y dicen que cuando se recoge la cabeza aún no ha llegado a salir la cola del desfile. De tantos que salen.

Los miércoles santos de otros años los he vivido de muchas maneras. La angustia, por ejemplo, de tener una cita al otro lado de la ciudad y ver que no llegaba, porque estaban todas las calles cortadas por la procesión (tiempos mozos, ay, en los que no tuvimos teléfonos móviles para avisar).

O volver a casa por la autovía y econtrarte una retención kilométrica antes de llegar a Molina de Segura. Aunque las matrículas ya no desvelaran -como antaño- la provincia, sabíamos que eran todos de Madrid, camino de las playas.

Este año, aunque está rigurosamente prohibido, se las han ingeniado para viajar de madrugada. Acompañados por la poderosa imagen de la superluna de anoche debió de parecerles, cuando menos, una situación surrealista: la de atravesar La Mancha como bandoleros, con miedo de ser detenidos porque van a pasar unos dias a sus segundas residencias.

Puedo comprender que lo echen de menos. La mayoría de mis miércoles santos (antes de ingresar en la «sagrada orden de los autónomos»), los he pasado en la playa. Pero no hay justificación alguna. Parece mentira que no se den cuenta de que esto no es un juego. En El Mundo se publica, precisamente, una imagen del Palacio de Hielo de Madrid convertido en una morgue, con los ataúdes expuestos por orden alfabético, para que los puedan localizar los familiares. No se puede escapar del horror; y huir a la costa, no sirve de nada. Al contrario, empeora las cosas.

Esta mañana, una más en la que me levanto con energía para no ir a ningún sitio, la báscula me ha dado una buen noticia; así que me animo a seguir experimentando mejunjes: pruebo con dos limones, cuatro cucharadas de miel, jenjigre y un vaso de agua templada. En ayunas, sin anestesia, no está mal y además, dicen, aumenta las defensas.

A pesar de mis buenos propósitos y del tiempo que llevo de confinamiento, reconozco que me cuesta mucho centrarme en el trabajo. Voy a necesitar más de veintiún dias para acostumbrarme a ciertas cosas y aún así. Además de suspendido, es un tiempo que podria llamar «entremezclado».

De muchas emociones y recuerdos.

Como los que me evocan la película «Interstellar». Es curioso. Esta mañana, justo después de recordar el argumento (y su final), he tenido videollamada, precisamente, de mi hija. Muchas personas piensan que es una película de ciencia-ficción, pero no; los que la hemos visto sabemos que es una película de amor (del paternofilial y del otro), en la que una estantería repleta de libros también tiene su importancia a la hora de salvar la humanidad.

Despues de desearle toda la suerte del mundo al Capitán Cooper para su reencuentro con la Doctora Brand, me centro en la faena. Porque pasado el soponcio inicial, que nos dejó a todos como las conejos mirando los faros de un coche, parece que la cosa se está animando y, por lo menos en mi caso, están cayendo algunos encargos nuevos. Algunos para cuando se abra el portón de los juzgados, sí, pero también hay otros asuntos en los que se puede avanzar desde casa.

Y asi, entre llamadas y videollamadas, ha ido pasando otro día más de este tiempo suspendido, único e irrepetible.

He tenido que correr las cortinas de mi salón porque, aunque no me importe mucho lo que piensen mis vecinos, me río de mi propia imagen, deambulando por la casa como Joaquín Phoenix en «Her«, que se pasaba el día hablando solo por el pinganillo y enamorado -como un colegial- de un sistema operativo.

 

 

 

Comparte esto:

  • Compartir en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook
  • Share on LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn
  • Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X
  • Email a link to a friend (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico
  • Imprimir (Se abre en una ventana nueva) Imprimir
Me gusta Cargando...

CORONAVIRUS, DIA VEINTICUATRO

07 martes Abr 2020

Posted by Time Advocate in INSPIRACIÓN, MOTIVACIÓN

≈ Deja un comentario

Etiquetas

ANTENA TRES, LA VENENO

En estos días de tiempo suspendido se acaba estrenar en Antena 3 la serie «La Veneno«. ¿Hay alguien que no la recuerde?

La promoción y el bombardeo que llevamos me ha hecho volver a los años 90, cuando empezaba mis primeros pasos en la profesión. Recuerdo llamadas de trabajo que siempre empezaban igual: «Jose, Jose… ¿viste anoche la TV?». Y a continuación seguía una parrafada sobre el «monotema». Porque La Veneno era muy especial: una chica con «un tiburón entre las piernas». Tiempo de tele pública que competía con varios canales privados. Pero no había color: el tiburón de «La Veneno» se comía todo el share (o como se escriba) de esa franja horaria.

Hoy, como ayer y anteayer, y antes de anteayer, el monotema es el coronavirus. Y no hay llamada -o videollamada- profesional que no empiece y termine con lo mismo. Si lees sobre Derecho pasa otro tanto: ¿dónde quedaron los sesudos artículos sobre abusos bancarios, tarjetas revolving y demás? Y no digamos ya si le tiras a la prensa, que la sección del cuore o la del fútbol no hablan de otra cosa. Cada periódico es un monográfico.

Pero, entre tanta dosis de monotema, «La Veneno» se ha vuelto a hacer de notar. Porque fue una tía valiente. Una pionera.

Ahora somos todos pioneros. Empezamos a manejarnos con soltura en las videoconferencias. Y lo mismo da que sean para juntas de socios que para cursos de cocina, de pilates o de baile. De expertos en pandemias a maestros del teletrabajo. Los cuñados plastas, al acecho. Siempre prestos para dar lecciones. No os pongáis tristes si la próxima Nochebuena se tiene que celebrar con Zoom. Pensad en lo maravilloso que es poder darle al «mute» al que se ponga quisquilloso y a dar por saco con la última de Podemos (o de Vox).

Esta tarde he participado en un cumpleaños sorpresa, de esos que tan de moda se ha puesto organizar últimamente. Meses antes de que llegara el confinamiento teníamos reservado el Casino de Murcia; pero eso se quedará para mejor ocasión. Lo hemos tenido que hacer a través del guasap y no ha salido del todo mal. Tanto que se repetirá la quedada. Pero ya con el Zoom. Se va a hacer de oro.

Vivimos un momento histórico en el que, por vez primera -creo-, toda la población es víctima y protagonista de esta guerra en la que, también ello es novedad, el frente y la retaguardia conviven en el mismísimo rellano. Pero, aunque sea en chándal y zapatillas, no deja de ser una guerra.

El Premier británico está en la UCI. En NY, leo, no dan abasto con los muertos y ya se plantean crear fosas comunes «temporales». Y en Japón, se decreta la alerta sanitaria por primera vez en su historia. Es la Tercera Guerra Mundial.

Así que, de momento, no saldré de casa; como pronto, hasta el lunes que viene y ello en función de lo que me duren las provisiones. Porque de algo tenemos que morir, sí. Pero yo no querría ser el último muerto de esta guerra. Sobre todo cuando parece que a lo lejos, mirando hacia China, se vislumbra un armisticio.

Hoy, a las 20:00 horas, vuelven a oírse los aplausos y el himno nacional, tanto en la versión que suena cuando Nadal recoge su enésimo Roland Garros como el oficioso del «Resistiré».

Y de nuevo, hoy, a lo lejos se oyen tambores destemplados.

Son tambores Semana Santa. Son Tambores de Guerra.

 

Comparte esto:

  • Compartir en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook
  • Share on LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn
  • Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X
  • Email a link to a friend (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico
  • Imprimir (Se abre en una ventana nueva) Imprimir
Me gusta Cargando...

CORONAVIRUS, DIA VEINTIRÉS

06 lunes Abr 2020

Posted by Time Advocate in INSPIRACIÓN

≈ 3 comentarios

Etiquetas

50 SOMBRAS DE GREY, cadenas, CAPITAN, extraescolares, LEXENET, OFICINA, PERROS, SINGLADURA, TERRAZA

Vigesimotercer día de confinamiento que, además, es Lunes Santo. Lunes «que por fin es lunes». Amo los lunes como el Coronel Killroy de «Apocalypse Now» ama el napalm. Porque huelen a… victoria.

Tal y como hubiera hecho antes de que llegara este tiempo suspendido, repaso mentalmente los asuntos «urgentes» y le echo un vistazo a mi lista de tareas.

Para evitar caer en la monotonía, no obstante, decido montar mi oficina en la terraza. Dicho y hecho, coloco una mesita de cristal de esas que llaman «de centro», que me permite tener papelotes, agenda y demás útiles de trabajo a mano.

Me siento como un capitán en su puente de mando, con las dos manos firmes dirigiendo la rueda del timón. Apenas he iniciado la singladura, recibo dos mensajes a través del sistema Lexnet. Lo que antes era el día a día, hoy se convierte en algo extraño; de hecho, me veo torpe porque he tenido que probar hasta cuatro veces antes de conseguir descargarlos. Dejando a un lado las que he recibido de mis procuradoras, son mis dos primeras notificaciones ¡en veintitrés días!

El texto, leído en voz alta, suena a algo lejano, casi rancio; como de otro tiempo. La Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia me notifica una diligencia por la que admite a trámite el recurso que presenté allá por febrero y avisa: «los plazos siguen suspendidos hasta cuando pase el estado de alarma».

«Vaya -me digo-, todavía hay alguien al otro lado que me conecta con mi antigua vida».

La mañana transcurre entre llamadas y llamadas; de gente que está preocupada porque no tiene dinero y de gente que está preocupada porque tiene dinero (y teme perderlo); de gente que está hastiada de estar en casa y de gente que tiene miedo a seguir trabajando (y que daría lo que fuera por estar encerrada en su casa). Somos curiosos los humanos, siempre con la mirada perdida, en un estado de instafisfacción permanente.

Mientras tanto, me llegan noticias de recuperación de fauna y flora, concretamente de la zona que hay entre Caravaca de la Cruz y Lorca. Parece ser que como no se fumiga, vuelven los insectos y con ellos el proceso de la polinización. Y el campo, oye, que luce precioso. «Ya no se van a tener que polinizar los calabacines con bastoncillos» -me cuentan-. Al otro lado del aparato tienen que ahogar la risa por la ccurrencia. A ver lo que dura.

Lunes también de organizar lo que yo llamo mis «extraescolares», formación no reglada que no quiero perder en este tiempo que tampoco sabemos lo que va a durar. Gracias a Zoom -y a la imaginación de mis profes- me siento como los niños de ahora: que aparte de sus obligaciones escolares, en este caso mi despacho, tienen la agenda llena de «actividades». A este paso voy a tener que apartar los imanes del frigo para colocar un almanaque, para apuntarlas y no despistarme.

Y hablando de polinizaciones, esta noche anda el personal alterado porque pasan por la tele lo de las «50 sombras de Grey». Después de tantos dias de abstinencia -me comentan- debe habérsele ocurrido la idea al que asó la manteca. Porque puede ser una bomba. Mañana me veo a todas las parejas ensayando posturitas y encajes: «Manolo, que te veo; como se te ocurra azotarme el culo te voy a dar un guantazo asi, de esos con la mano abierta».

Pues a lo mejor deberían probarlo. Lo de echarle imaginación digo. Porque algún uso habrá que darle a la cadena del perro. ¿Que por qué lo digo? Porque hoy se está corriendo la voz de que el coronavirus también contagia a los animalicos.

Así que desde aquí, el puente de mi imaginario crucero, lanzo un «aviso a navegantes»: que a los del perro también es posible que se os hayan acabado los paseos.

 

 

Comparte esto:

  • Compartir en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook
  • Share on LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn
  • Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X
  • Email a link to a friend (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico
  • Imprimir (Se abre en una ventana nueva) Imprimir
Me gusta Cargando...

CORONAVIRUS, DIA VEINTIDÓS

05 domingo Abr 2020

Posted by Time Advocate in INSPIRACIÓN, MOTIVACIÓN

≈ 1 comentario

Etiquetas

BANDO DE LA HUERTA, SEMANA SANTA

Amanece el día veintidós de este tiempo suspendido, que es un domingo más -el tercero del confinamiento- pero también uno menos, si miramos el calendario en modo cuenta atrás.

Son las 7:16 horas y, a pesar de que no había ninguna necesidad de madrugar, ya estoy con los ojos abiertos. Como ello no obedece a ninguna pesadilla ni sobresalto, me despierto de muy buen humor. Es «síntoma» de haber descansado.

Abro las dos ventanas de mi dormitorio para que entre el fresco mañanero; saludo al Rey Lobo, allá en su fortaleza de Monteagudo, y vuelvo a arrebujarme debajo de las sábanas. Sin prisas, sin hora…

A lo mejor no me gusta que me toquen el brazo cuando me hablan. Pero sí que se echan de menos los abrazos. O una cabeza en el pecho. O un despertar para volver a dormirse con respiración ajena.

Por lo pronto, en la calle solo se escucha el canto de los pájaros. No circula ningún vehículo. Ni siquiera se oye el tranvía.

Desde la cocina se filtra el olor de las tostadas quemadas de algún vecino. Imagino una buena razón (o un par) para volver a acostarse y que por eso se las ha olvidado. «¿Me das otro beso de buenos dias? No seas tonto, anda, que ya te harás otras tostadas».

Con esos pensamientos y una sonrisa me levanto definitivamente; después de remolonear un rato hago sesión doble de entrenamiento. Tengo que compensar que ayer fue un día más «sedentario» y al final hice novillos.

Y hablando de olores, el/la fumador/a de porros de mi edificio no perdona y el olor a «maría» se me filtra por debajo de la puerta de mi casa. Pudiera ser que se aprovisionara bien cuando se vio venir el confinamiento pero la verdad es que no parece que tenga problema. Esto último lo digo porque no deben de ser muy estrictos los controles de carreteras, no. Y para el que no me crea, que miren lo que está pasando esta noche con la zona de la costa: nueva invasión de madrileños que vienen a pasar la «Semana Fantasma».

El día transcurre entre llamada y llamada. Con recuerdos del pasado. Y en esas estamos cuando me llega una foto, un fogonzado del pasado. Es del día del Bando de la Huerta, de nuestros años mozos, universitarios. Estamos en el «Tío Sentao». Como las de todos los jóvenes en esa época, lucimos alegres, guapos, lozanos. A esa edad todos nos creemos inmortales. Pero no, no lo somos. Atrás quedaron mi tupé y las gafas de sol de concha, la cara lampiña y otras cosas. De aquellos días -menos mal- aun quedan los mismos labios. Pero mi amiga Adela, que apenas sale en la foto, ya no está con nosotros; nos dejó ahora hace casi un año. Fue un bofetón que nos dio la vida y que a más de uno nos puso las orejas tiesas. Al menos puedo decir que tomé nota, que antes del tiempo suspendido he tratado de ser un alumno aplicado y que mis labios han sabido beber y besar a tiempo.

A los aplausos de esta tarde (por cierto, cada día con más luz; cómo se nota el paso del tiempo), se le une el ulular de sirenas de los servicios de emergencia y, cuando éstos pasan y los aplausos cesan, también se distingue el sonido de tambores destemplados de la Semana Santa.

El coronavirus no distingue religiones ni credos; no ha respetado ceremonias, liturgias ni procesiones. Nos ha igualado a todos.

Tanto, que este este año algunos van a tener problema para elegir el sitio donde comprar la loteria de Navidad. Me refiero, por supuesto, a esos supersticiosos que la eligen por el sitio donde ha ocudido una desgracia.

 

Comparte esto:

  • Compartir en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook
  • Share on LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn
  • Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X
  • Email a link to a friend (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico
  • Imprimir (Se abre en una ventana nueva) Imprimir
Me gusta Cargando...
← Entradas anteriores
Entradas recientes →

  • Avatar de Time Advocate

Etiquetas

ASTÉRIX banco basura BESOS BORGES BUENOS AIRES cadenas calidad CINE CORONAVIRUS CORTÁZAR costas DAVID PEACE deontología DESCONFINAMIENTO eficacia esposa ESTADO DE ALARMA extraescolares FACEBOOK fiscalía FRANCIA gestión HACIENDA horas IBN ARABI INTERSTELLAR ITACA JESUS JOBS JUICIOS JULIO CESAR juzgados LEXNET Leónidas libros LORD BYRON LUNA lunes mapas mentales MARCO AURELIO MAR MENOR MEDITACIONES MERCADONA MOLINA DE SEGURA moroso MURCIA MUÑOZ MOLINA OBÉLIX ODISEA ODISEO PALERMO PERROS plazo plazos policía productividad PTOLOMEO Renacimiento REY LOBO ROMA RUTINA SABINA SICILIA Sol STEVE JOBS TANGO TERRAZA TIBURÓN tiempo TINTÍN toga Torre de la Horadada turismo ULISES

CALIDAD EXCELENCIA INSPIRACIÓN MOTIVACIÓN ORGANIZACIÓN PRÁCTICA JURÍDICA Sin categoría

Archivos

  • abril 2023
  • enero 2021
  • junio 2020
  • mayo 2020
  • abril 2020
  • marzo 2020
  • enero 2020
  • agosto 2019
  • julio 2019
  • junio 2019
  • noviembre 2018
  • julio 2018
  • marzo 2018
  • febrero 2018
  • enero 2018
  • agosto 2017
  • marzo 2017
  • febrero 2017
  • octubre 2016
  • septiembre 2016
  • agosto 2016
  • junio 2016
  • marzo 2016
  • febrero 2016
  • enero 2016
  • noviembre 2015
  • octubre 2015
  • septiembre 2015
  • agosto 2015
  • junio 2015
  • mayo 2015
  • abril 2015
  • marzo 2015
  • febrero 2015
  • enero 2015
  • diciembre 2014
  • noviembre 2014

Blogs que sigo

  • LA GACETA DE ULTRAMAR
  • Caminando por la historia
  • Xavier Ribas
  • meditantiguo.wordpress.com/
  • La Alétheia de Zorba. Un viaje por la historia del vestido
  • Los colores de la memoria
  • Del Cerro Abogados
  • Quiero ser Compliance Officer
  • Fraude Interno
  • Presunción de inocencia
  • Escritores Independientes
  • Carris's Weblog
  • No quiero otro pijama
  • Mar Carrillo
  • http://dictados-cp523.wordpresstemporal.com
  • Óptima Infinito
  • Personas y Equipos Productivos
  • Du Tudú: GTD y productividad personal
  • Lo que le diga es mentira
  • El Blog de Javier Megias Terol

Sociales

  • Ver perfil de @jramonsaez en Twitter
Follow AMANECE EN MERCURIO on WordPress.com

Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 143 suscriptores
enero 2026
L M X J V S D
 1234
567891011
12131415161718
19202122232425
262728293031  
« Abr    

DUALIS ECONOMÍA GESTION Y DERECHO

Avenida del Rocío Número 16 - 1º C 30007 - Murcia (Spain)
+34 902 90 99 61

Crea un blog o una web gratis con WordPress.com.

LA GACETA DE ULTRAMAR

Crónicas en un tiempo suspendido

Caminando por la historia

Xavier Ribas

Derecho de las TIC y Compliance

meditantiguo.wordpress.com/

El legado griego

La Alétheia de Zorba. Un viaje por la historia del vestido

Mónica López Soler

Los colores de la memoria

Rutas vitales para viajeros emocionales

Del Cerro Abogados

Despacho de Abogados

Quiero ser Compliance Officer

El camino de un estudiante de ADE en búsqueda de su sueño...

Fraude Interno

Prevención y Detección del fraude interno para cualquier tipo de empresa.

Presunción de inocencia

El Blog de Derecho Penal de Pepe Núñez

Escritores Independientes

Carris's Weblog

El blog de Carris

No quiero otro pijama

Mar Carrillo

Marketing - Comunicación - Publicidad - Fundraising - Ventas - Marketing Digital - Transformación digital

http://dictados-cp523.wordpresstemporal.com

Óptima Infinito

Personas y Equipos Productivos

Web de Alberto Barbero

Du Tudú: GTD y productividad personal

GTD, productividad personal y aplicaciones web

Lo que le diga es mentira

El Blog de Javier Megias Terol

Innovación estratégica y Modelos de Negocio

Privacidad y cookies: este sitio utiliza cookies. Al continuar utilizando esta web, aceptas su uso.
Para obtener más información, incluido cómo controlar las cookies, consulta aquí: Política de cookies
  • Suscribirse Suscrito
    • AMANECE EN MERCURIO
    • ¿Ya tienes una cuenta de WordPress.com? Inicia sesión.
    • AMANECE EN MERCURIO
    • Suscribirse Suscrito
    • Regístrate
    • Iniciar sesión
    • Denunciar este contenido
    • Ver el sitio en el Lector
    • Gestionar las suscripciones
    • Contraer esta barra
 

Cargando comentarios...
 

    %d