AMO LOS LUNES

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La acción da vida al aprendizaje y es la que conduce a la comprensión y a la asimilación de la información (ANTXO PÉREZ)

Lunes, sí, lunes.

Pasamos a la acción, lo que supone colocarnos un pasito más cerca de nuestros objetivos.

¿Agobiado? ¿Con prisas?

Antes de plantearse la aplicación de cualquier técnica y, por supuesto, de pensar en implementar algún método de gestión de tiempo, lo primero es gestionar la crisis que hoy mismo, en este momento, ocupa nuestra mente.

¿Estás sobrepasado por un objetivo o por un plazo?

Si es así, tendrás sentimientos negativos que son el resultado de haber roto tus compromisos.

Para enfrentar este momento tienes tres opciones:

1.- No contraer el compromiso, esto es, ser consciente de tus limitaciones y admitir que el objetivo era demasiado ambicioso o que estaba lejos de tu alcance, puesto que no fuiste realista a la hora de adquirirlo.

2.- Cumplir el compromiso, aunque no sea de manera totalmente satisfactoria. Recuerda: “lo mejor es enemigo de lo bueno”.

3.- Renegociar el compromiso, porque un compromiso renegociado no es un compromiso roto.

El siguiente paso es superar las barreras emocionales (dispersión, estrés, ansiedad, frustración…), que afectan a tu productividad y de qué manera.

Para ello, busca tu bienestar físico; el ejercicio o cualquier otra distracción ayudan a “desconectar”.

A continuación, ASUME LA RESPONSABILIDAD sobre la gestión de tu tiempo.

Para ello procura un ambiente de trabajo propicio: utiliza la mesa para procesar papeles, no para almacenarlos (ya puedes ir usando la papelera).

A continuación limita las distracciones (detecta los ladrones de tiempo y acaba con ellos).

Finalmente, avisa a los compañeros y familiares de tu propósito.

Recuerda: hazlo ya. Hoy. Ahora mismo. No pospongas, no dilates.

POR QUÉ NO TENGO COLGADOS MIS TÍTULOS EN LAS PAREDES DEL DESPACHO

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Cuando, allá por el año 2010, me mudé a nuestra nueva sede, decidí aprovechar el cambio y no colgar -para disgusto de mi madre- ni un solo título en las paredes del despacho. En lugar de ello, colgué unos cuadros, aunque tampoco muchos, para aprovechar la luminosidad de las paredes. Bueno, por eso y porque el bricolaje no es lo mío.

Bromas aparte, no faltó quien reforzó mi decisión afirmando, con ingenio, que “los títulos eran como muletas, que te sirven para empezar a andar pero que, cuando corres, te estorban”. Exacto.

Cuatro años después leo que Tom PETERS, al hablar de excelencia, recomienda que examines y mires de qué hablan tus paredes:

¿Hablan del PASADO? Será así cuando aparezcan placas, premios y fotos de eventos pasados. En ese caso los visitantes pensarán que veneras el pasado o que están en un museo.

¿Hablan del MAÑANA? En ese caso, aparecerán imágenes de trabajos en progreso o noticias de prensa.

Dice PETERS que la idea la tomó de Steve JOBS quien, cuando salió de la jungla para volver a APPLE, una de las primeras cosas que hizo fue borrar de su despacho y de las instalaciones en general toda huella de glorias pasadas.

JOBS pensaba que EL PRODUCTO HEREDADO ERA POCO ESTIMULANTE; quería que el lugar de trabajo reflejase el trabajo en progreso, no los iconos de antaño.

Así que, lamentándolo mucho por mi madre, el único certificado que aparecerá en las paredes será el de calidad y, además, se mantendrá ahí porque no es un trofeo, sino para recordar a todos los miembros del despacho nuestro compromiso con la calidad y que el mismo se tiene que renovar año tras año.

AMANECE EN MERCURIO

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El planeta Mercurio es el más cercano al Sol.

Como viaja por el espacio a casi 50 km por segundo -más rápido que cualquier otro planeta del Sistema Solar- realiza un giro completo cada 88 días terrestres. Eso significa que en un año terrestre tenemos algo más de cuatro años “mercurianos”.

No es el único dato curioso: debido a su lenta rotación un nuevo día solar equivale aquí a 175,97 días en La Tierra. Si cada día terrestre tiene 24 horas, un día «mercuriano»… espera, espera, ¿qué harías si cada día durara 4.223,28 horas?

Muchas cosas, ¿verdad?

Daría tiempo a hacer de casi todo, ¿no?

Lástima que en La Tierra cada día sólo tenga 24 horas.

O te administras mejor el tiempo o, bien, te vas a vivir a Mercurio; hace un poco de calor, pero todo es acostumbrarse.

¿Sabes un secreto?

Algunas veces hasta puedes disfrutar de dos amaneceres: el Sol sale, se detiene, se esconde nuevamente -casi exactamente por donde salió- y luego vuelve a salir, para continuar su recorrido por el cielo.

Esto solo ocurre en algunos puntos de la superficie: por el mismo procedimiento, en el resto del planeta se observa que el Sol -aparentemente- se detiene en el cielo y realiza un movimiento de giro.

Amanece en Mercurio…