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Después de ponernos un mostrador-barricada para cada servicio y fiel a su estrategia de externalizar (como dicen ahora los modernos) todo el trabajo que se pueda, la Administración de Justicia -sede de Murcia- nos remite, para consultas de la cuenta de consignaciones de los juzgados, a un acceso telemático que, según parece, han puesto a nuestra disposición.

Vamos, que para ver cómo van los cobros y pagos de un expediente judicial concreto no les demos el follón (“qué hay de lo mío, qué hay de lo mío”) y lo veamos por internet. Vale.

Me preguntaba cómo podía acceder a la cuenta del Juzgado cuando recibo comunicación a través del Colegio de Abogados en la que se nos confirma este extremo:1

Bien -me digo-, voy a meterme en este nuevo follón digital y ver si desde mi despacho puedo consultar un expediente concreto.

Como me creo lo que me dice mi colegio profesional y, por supuesto, a pies juntillas lo que dice la Administración, llamo al teléfono que ponen en la circular que, como no podía ser de otra forma, supone un peregrinar de operadores hasta que doy con el que sabe de qué va esto. Como no tengo cuenta -me dicen- debería de darme de alta en una oficina.

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Después de varios pantallazos (esto parece una partida de “Mario Bros”), llego al límite y me encuentro que ni con mi certificado digital de la ACA ni con mi DNI electrónico puedo entrar.

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Nada, imposible, que no…

5Inasequible al desaliento, me acerco a la oficina central de Banco Santander en Murcia donde me atiende una comercial con la que, al final, me tengo que abrir una cuenta en el banco; me da un acceso específico a su plataforma de internet, me facilita unas claves y me despide después de una hora de papeleo. Ni una queja del trato dispensado que, por lo demás, ha sido exquisito.

Me vuelvo a mi despacho más contento que unas castañuelas, introduzco las claves y, tachán, pido acceso al expediente que me interesa:

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Acceso que ha sido denegado (para eso no tardan mucho, es verdad) sin una mísera explicación:

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En este momento es cuando me acuerdo del gesto de la comercial cuando hemos probado “in situ” el acceso, que no lo tenía de inicio: suspiraba aliviada porque la parte del banco funcionara.

Al final, para ver una cuenta de consignaciones tienes que obtener el permiso del Sr. Letrado de la Administración.

Toma castaña.

Y digo yo, llegados a este punto ¿no sería más fácil que nos dieran el extracto de primeras y ahorrarnos tanto paseo?

Más aún, ¿por qué no tengo acceso al expediente desde el minuto cero si, ya consta que soy el letrado de una de las partes?

¿Deportes de riesgo? ¿Turismo rural?

Bienvenidos a la jungla.

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