Final de mes y final de contrato, que hasta aquí hemos llegado, tengo que desalojar el piso corriendo, de nada han servido las súplicas a la casera, ya ves tú, qué cosas, después de tantos años de buenas palabricas, la muy… me quería subir la renta doscientos euros más, ¡doscientos euros para renovar! ni que fuera el Palacio de Versalles, a dónde voy yo ahora, con los niños, con los trastos, qué vergüenza, toda mi vida esturreada por la escalera, las vecinas mirando, lo noto, lo sé, salseando por la mirilla, ni un apoyo, ni un consuelo, maldita egoísta de mierda, así que se lo gaste todo en medicinas y encima no tengo a P., el muy cabrón, que se fue con esa furcia y me dijo un ahí te quedas, con los niños, que no te preocupes, que no te va a faltar de nada, que las cosas son así, que esto no iba a ningún sitio, jamás me dijo, jamás me explicó, el muy… y ahora me veo así, que a ningún sitio tengo a donde ir, que quien me mandaría venir a esta ciudad de mierda, de paletos y sacapanzas…

Que qué me pasa, que me quedo sin inquilina, que se me va, que qué faena nena, después de tantos años, que yo contaba con que nos fuéramos hoy juntas tú y yo, a la playa, que vaya día que hace, pero esto es así, lo que hay, que yo no soy ninguna onenegé, que qué se habrá creído, hasta la he tenido que bloquear en el guasá, menuda pesada, no se puede ser buena, hija, a la gente le das la mano y te cogen el codo, o hasta donde les permitas, y encima agotando hasta el último momento, que me ha faltado esto, pero esto, para llamar al abogado y pasarle los papeles, que ya estoy escarmentada, que si burofax, que si poderes, que si al juzgado, mira, de verdad, que se le quitan las ganas a una de volver a alquilar, tengo que darle una vuelta al piso, que no, que no puedo esperar a mañana, no sea que la muy guarra me deje un grifo abierto, o las ventanas, o la terraza de par en par, y se me meta algún gato callejero, o unos okupas, que eso es un hacer daño por hacer daño…

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