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Mismo Partido Judicial y misma Gerencia de Justicia, dos casos tramitados en paralelo:

CASO 1.– Contestamos demanda de divorcio a finales de diciembre de 2017; en el momento de escribir estas líneas (febrero de 2018) todavía no está proveído el escrito de contestación.

La vista para las medidas provisionales se señaló -a la vez que se dictaba el decreto de admisión a trámite- para mediados de octubre de 2018. Mientras tanto, tic-tac, tic-tac, ambos cónyuges comparten el mismo techo… Podría hacer un chiste sobre zonas desmilitarizadas y cascos azules, pero, la verdad, como están las cosas con la violencia de género, bromas las justas. Es decir, ninguna. Maldita sea la gracia.

CASO 2.- Nos oponemos a una ejecución hipotecaria en septiembre 2017. En febrero 2018 ya se ha celebrado la vista y presumiblemente (lo digo por cómo se ha desarrollado la vista), en una semana tendremos el auto que la resuelve.

CONCLUSIÓN:

La Administración de Justicia y, más concretamente, sus “mandamales”, ofrecen una respuesta más rápida a los requerimientos de la banca que a los de los ciudadanos a cuyo servicio se deben (y digo bien, digo “deben”, que para eso se presentan a las elecciones, ¿no?); echemos cuentas:

En el asunto de divorcio, DIEZ meses para que se celebre la vista de medidas PROVISIONALES (luego nos quedará el juicio y échale otro tanto). En el juzgado que ejecuta la hipoteca, asunto zanjado en SEIS meses.

Parece que se estima más prioritario que un banco cobre su deuda y desahucie una vivienda antes que poner paz en un conflicto familiar. Al menos eso cabe deducir por el “interés” (léase, medios) que le pone a cada asunto.

Ah, una cosa más: si un banco ejecuta una hipoteca tiene varios juzgados de primera instancia a su disposición para que le lleven su caso. Pero si es el ciudadano quien reclama por el suelo o los gastos de su hipoteca, entonces no, a este le toca pasar por el embudo del juzgado especializado de cláusulas abusivas (uno para toda la provincia).

Me esfuerzo en explicarlo y hasta tiro de estadísticas e informes; pero mis clientes no entienden, por ejemplo, cómo una demanda que ni siquiera ha sido contestada por el banco, entidad a la que se ha declarado en rebeldía (“mira-como-tiemblo”, parece que le oigo decir), se va a juzgar y resolver, con suerte, en enero de 2019. Porque, hasta esa fecha y no antes, por lo visto no hay ni un hueco.

Lo dicho.

Justicia de dos velocidades: una, la de la marcha lenta; y la otra, la que avanza al ritmo del Perito Moreno.

 

 

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